La Red Europea de Operadores de Sistemas de Transporte de Electricidad (ENTSO-E) ha publicado un informe en el que analiza el creciente impacto de los centros de datos sobre el sistema eléctrico europeo y plantea su posible papel como recurso de apoyo para la estabilidad de la red. El documento, titulado ‘Data centres and the power system: expected trends, challenges and opportunities’, sitúa a estas infraestructuras como actores estratégicos en un contexto marcado por la expansión de la inteligencia artificial, la computación en la nube y la digitalización de la economía europea.

El informe señala que Europa cuenta actualmente con más de 10.500 centros de datos de al menos 50 kW de capacidad, con una potencia IT total de 12,7 GW, de los cuales 9,9 GW se encuentran en la UE27. Según las previsiones recogidas por ENTSO-E, la demanda eléctrica asociada a estas instalaciones crecerá más de un 50% entre 2025 y 2030, pasando de 87 TWh registrados en 2024 hasta 134 TWh en 2030. De cara a 2035, el consumo podría situarse entre 199 y 254 TWh.
Crecimiento de los centros de datos y presión sobre la red eléctrica
El estudio indica que el crecimiento estará impulsado principalmente por los centros de datos de tipo colocation e hyperscale, vinculados al desarrollo de servicios cloud e inteligencia artificial. Actualmente, la capacidad instalada se reparte entre 6.842 MW de colocation, 3.179 MW de centros enterprise y 2.660 MW de hyperscale. ENTSO-E estima que la colocation concentrará más del 70% del incremento de carga IT durante los próximos cinco años.
La organización advierte de que el desafío no reside únicamente en el aumento del consumo energético, sino también en la forma en que estas instalaciones interactúan con la red. A diferencia de otras grandes cargas industriales, los centros de datos presentan variaciones extremadamente rápidas de demanda debido a la actividad de los sistemas informáticos y a los procesos de entrenamiento de inteligencia artificial, capaces de provocar fluctuaciones de entre el 30% y el 60% en milisegundos.
A ello se suma el peso de los sistemas de refrigeración, que pueden representar más del 30% del consumo energético total de una instalación. Aunque la eficiencia energética ha mejorado y algunos diseños avanzados logran valores PUE inferiores a 1,1, ENTSO-E considera que el crecimiento acelerado del sector obligará a reforzar la planificación eléctrica y las capacidades de supervisión de la red.
Riesgos operativos y necesidad de nuevas reglas de conexión
El informe identifica riesgos tanto en operación normal como durante incidencias eléctricas. Según ENTSO-E, los sistemas UPS utilizados para garantizar la continuidad del servicio pueden desconectar de forma instantánea cientos de megavatios ante pequeñas caídas de tensión o frecuencia. Posteriormente, la reconexión simultánea de las cargas podría generar nuevos picos de demanda y tensiones adicionales sobre el sistema eléctrico.
La organización recuerda que ya se han registrado eventos con pérdidas de carga superiores a 1 GW tras fallos rutinarios en la red. Ante esta situación, propone actualizar los requisitos técnicos de conexión para incorporar capacidades como tolerancia a variaciones rápidas de frecuencia, control de rampas de potencia, gestión reactiva o recuperación coordinada tras fallos.
ENTSO-E también alerta sobre los problemas de acceso a la red. El 76% de los operadores de centros de datos identifica la disponibilidad de capacidad eléctrica como el principal obstáculo para nuevos proyectos, por delante de cuestiones regulatorias o administrativas. En algunas zonas congestionadas, los plazos de conexión pueden superar los diez años.
Junto a los riesgos, el informe plantea oportunidades para integrar a los centros de datos como recursos activos del sistema eléctrico. Las baterías UPS, los sistemas de refrigeración, el almacenamiento térmico o determinadas cargas IT podrían aportar servicios de flexibilidad, reservas de potencia y gestión de congestiones.
ENTSO-E calcula que Europa necesitará entre 15 y 30 GW de flexibilidad de corta duración hacia 2030 para facilitar la integración de energías renovables y garantizar la estabilidad del sistema. En cinco mercados analizados, los centros de datos podrían aportar hasta 16,9 GW técnicos de flexibilidad, aunque la disponibilidad real se reduciría a unos 3,8 GW debido a limitaciones operativas y comerciales.