El Centro Común de Investigación de la Comisión Europea (JRC) ha publicado un nuevo informe en el que identifica oportunidades para la recuperación y el reciclaje de materias primas críticas a partir de distintos flujos de residuos, como baterías, vehículos y equipos eléctricos. El objetivo es mejorar la identificación de materiales recuperables, detectar carencias en los sistemas de gestión de residuos y optimizar la recuperación de recursos estratégicos.

Estas materias primas, según el informe ‘Support to implementation of 2024/1252 Critical Raw Materials Act Article 26: National Measures on Circularity’, son esenciales para tecnologías clave como los vehículos eléctricos, los aerogeneradores, los drones o los teléfonos móviles. Sin embargo, la Unión Europea depende en gran medida de terceros países para su suministro, una situación que podría agravarse ante el aumento previsto de la demanda de estas tecnologías.
Residuos con alto potencial de recuperación
El informe destaca que una mejora en la recogida y el tratamiento de residuos permitiría recuperar materiales estratégicos a nivel europeo, reduciendo la dependencia exterior y avanzando hacia una economía más circular.
Entre los flujos de residuos con mayor potencial se encuentran las baterías de vehículos eléctricos, que contienen litio y cobalto; los imanes permanentes de aerogeneradores; y componentes de aluminio en vehículos. También se señalan productos de uso cotidiano, como discos duros o cables, que presentan un importante potencial de recuperación si se gestionan adecuadamente.
Pérdidas significativas en la cadena de reciclaje
El análisis del JRC advierte de que una parte importante de estas materias primas se pierde en los sistemas actuales de recogida y tratamiento. En el caso de los pequeños aparatos eléctricos y electrónicos, hasta un 46% de las materias primas críticas y estratégicas no llega a recuperarse.
Asimismo, el informe subraya que materiales clave utilizados en baterías y aerogeneradores no siempre se reciclan de forma eficiente al final de su vida útil, lo que supone una pérdida relevante de recursos estratégicos para la UE.
En el caso de los imanes permanentes utilizados en aerogeneradores, estos suelen acabar mezclados con flujos de acero y aluminio, dificultando su recuperación. Las pérdidas podrían aumentar de 1.900 toneladas anuales en 2022 a unas 45.000 toneladas en 2030, cuando una gran parte de estas instalaciones llegue al final de su vida útil.
El informe se enmarca en los objetivos de la Ley Europea de Materias Primas Críticas, que impulsa a los Estados miembros a desarrollar programas nacionales de circularidad enfocados en flujos de residuos específicos.