La electricidad limpia cubrió el 40% del aumento de la demanda energética mundial en 2025, pese a que la inversión global en energía limpia alcanzó un récord de 2,1 billones de dólares y las renovables aportaron el 99% del crecimiento de la generación eléctrica. El avance no ha sido suficiente para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, que se mantienen en una meseta por el incremento simultáneo del consumo de energía fósil y limpia.

El ‘Monitor de la Transición Energética 2026‘, por la Comisión de Transiciones Energéticas (ETC, por sus siglas en inglés), sitúa este desajuste en un contexto de mayor demanda vinculada a los centros de datos, las necesidades de refrigeración, los edificios, la industria pesada y el transporte de larga distancia. El informe señala que el mundo ya ha superado 1,5°C de calentamiento global y continúa en una trayectoria cercana a 2,5°C.
Una transición energética a dos velocidades
La ETC describe una transición con ritmos diferenciados. En torno al 60% de las emisiones globales, principalmente en generación eléctrica y transporte por carretera, podría reducirse mediante electrificación limpia con un coste adicional bajo o nulo. En estos ámbitos, la electrificación ya se está acelerando.
El 40% restante procede de sectores como el calor industrial de alta temperatura, la aviación, el transporte marítimo y partes de la agricultura. Estas áreas requieren soluciones que todavía presentan una prima de coste verde o se encuentran en fases iniciales de escala comercial. De unos 1.000 proyectos industriales limpios anunciados en el mundo, menos del 20% ha alcanzado una decisión final de inversión.
El informe identifica cuatro palancas que siguen sin abordarse con la intensidad necesaria: el uso del carbón, las emisiones de metano, la deforestación y el aumento de escala de las tecnologías de eliminación de carbono. La fijación de precios del carbono está mejorando la viabilidad financiera de los proyectos limpios, aunque la falta de compromisos firmes de compra continúa siendo una barrera relevante.
Redes eléctricas y cuellos de botella
La capacidad de las redes eléctricas aparece como uno de los principales límites para acelerar el despliegue. En Europa, unos 375 GW de renovables y 455 GW de almacenamiento en baterías están pendientes de permisos y conexión. En Estados Unidos, alrededor de 2.300 GW esperan acceso a la red, mientras que en China casi el 10% de la producción eólica y solar fue restringida por limitaciones de red en el primer semestre de 2026.
La capacidad renovable global casi se ha duplicado desde 2022 y mantiene una senda que permitiría volver a duplicarla en 2030, aunque quedaría unos 900 GW por debajo del objetivo de triplicación comprometido en la COP28. La ETC también apunta que los contratos a largo plazo para renovables de bajo coste pueden contribuir a acelerar la electrificación.
El informe vincula el aumento del interés por alternativas limpias a la volatilidad de los combustibles fósiles, al incremento de los costes de seguridad energética tras el cierre de Ormuz y a los daños económicos y humanos provocados por incendios forestales y olas de calor intensas.
Diferencias regionales en el despliegue limpio
China avanza más rápido que cualquier otra economía en electrificación limpia. El país suministra el 83% de los equipos mundiales de energía renovable y el 45% de los equipos para plantas industriales limpias. También instala más de la mitad de la capacidad eólica y solar global; en 2025, el 56% de las ventas de turismos nuevos fueron vehículos eléctricos, y 13 de las 19 decisiones de inversión globales en industria pesada limpia del primer semestre de 2026 se adoptaron en China.
En Estados Unidos, la acción federal ha frenado la aceleración de la transición, aunque no la ha detenido por completo. Desde enero de 2025 se cancelaron 21 GW de energía limpia, las adiciones de capacidad fósil aumentaron un 71% entre 2025 y 2026 y el crecimiento renovable solo se redujo un 2%. Los centros de datos concentran la contradicción más marcada: representan la mitad de los nuevos contratos de energía limpia, pero también impulsan el mayor incremento de nueva capacidad eléctrica fósil.
La Unión Europea y el Reino Unido registran el mayor progreso en reducción de emisiones entre las principales economías, aunque el ritmo se ha moderado recientemente. Las instalaciones renovables siguen siendo elevadas y alrededor de uno de cada cinco turismos nuevos comprados es eléctrico. En India, pese a contar con las renovables más baratas del mundo, el despliegue es nueve veces más lento que en China y la demanda eléctrica crece un 6,4% anual, lo que absorbe nueva capacidad limpia sin desplazar al carbón. En Asia, excluidas China e India, y Australia, las renovables aportaron el 62% de la nueva capacidad eléctrica en 2024, con avances desiguales y objetivos renovables acelerados en países como Corea del Sur e Indonesia.