El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco) ha asignado un total de 818,3 millones de euros a 126 proyectos que reforzarán el almacenamiento energético a gran escala en toda España. Entre los beneficiarios destacan, sobre todo, los proyectos de almacenamiento hibridado, con 69 expedientes, seguido por las baterías standalone (39) y, en menor medida, el almacenamiento térmico (15) y los bombeos (3). En total, sumarán 2,2 GW de potencia adicional y 9,4 GWh de capacidad de almacenamiento. El plazo máximo para la ejecución de las actuaciones será de 36 meses desde la concesión definitiva de la ayuda, debiendo estar concluidos antes del 31 de diciembre de 2029.

El resultado definitivo de la convocatoria de ayudas a proyectos de inversión en almacenamiento muestra los 126 proyectos seleccionados, a los que se asignarán un total de 818,3 millones de euros del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER 2021-2027). El éxito de la convocatoria, con 1.750 solicitudes recibidas, ha obligado a incrementar finalmente en casi un 17% la dotación de 700 millones prevista inicialmente.
Las tecnologías renovables que participan en los proyectos de almacenamiento hibridado son, predominantemente, la solar fotovoltaica (38) y eólica (18). Hay también nueve iniciativas con hibridación termoeléctrica y las cuatro restantes combinan el almacenamiento con generación fotovoltaica y eólica a la vez.
Ayudas FEDER al almacenamiento energético
Esta línea de incentivos (Pinalm) se financia con fondos europeos del programa FEDER 2021-2027 gestionados por el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), organismo adscrito al Miteco. El objetivo de los fondos europeos FEDER es fortalecer la cohesión socioeconómica dentro de la Unión Europea reduciendo las disparidades entre los niveles de desarrollo de las distintas regiones. La manera de corregir esos desequilibrios es mediante la financiación de inversiones estructurales en los territorios menos favorecidos, promoviendo un desarrollo sostenible y afrontando los retos medioambientales.
Por este motivo, las ayudas para proyectos de almacenamiento energético partían de un presupuesto asignado por comunidades autónomas, con mayor dotación a aquellas consideradas menos desarrolladas o en transición.
La selección definitiva de los proyectos beneficiarios se ha realizado según el presupuesto asignado a cada CCAA, separando los proyectos elegibles por tipo de almacenamiento y ordenando por puntuación, en una primera ronda, hasta agotar el presupuesto. Allí donde han quedado excedentes, la cantidad se ha repartido en segunda ronda entre el resto de los proyectos de la comunidad autónoma, ordenados por la puntuación obtenida inicialmente. En tercera ronda los expedientes han competido por el presupuesto excedentario en cada zona de transición.
Andalucía acoge el mayor número de proyectos
Como resultado de esta mecánica, y una vez examinadas todas las alegaciones, Andalucía acogerá 31 proyectos, la Comunidad Valenciana 15 y Galicia 11, entre las más destacadas. Les siguen Castilla-León (10) y Cataluña y Canarias, ambas con 9. Extremadura y Castilla-La Mancha desarrollarán 8 cada una, y 7 Aragón y Comunidad de Madrid, respectivamente. El resto se reparte entre Cantabria, Asturias, Murcia, País Vasco y Baleares.
Para facilitar la puesta en marcha de los proyectos, los beneficiarios podrán solicitar al IDAE anticipos de hasta el 100% del importe de la ayuda concedida, de acuerdo con las condiciones reflejadas en las bases de la convocatoria.
Estas ayudas FEDER al almacenamiento energético se suman a anteriores programas de apoyo específicos ejecutados por el Miteco y el IDAE con cargo a los fondos NextGenEU del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR). Se trata de líneas de subvenciones a instalaciones innovadoras de almacenamiento hibridado, standalone, térmico y de bombeos reversibles, así como a proyectos de I+D y en islas, entre otras, que han sumado incentivos por valor de 730 millones.
Una vez operativas, las nuevas instalaciones de almacenamiento contribuirán a proporcionar mayor flexibilidad al sistema eléctrico y favorecerán la integración de las energías renovables. Y además de facilitar la descarbonización del sistema eléctrico español, el apoyo a estos sistemas de almacenamiento fortalecerá el desarrollo de un tejido industrial europeo capaz de suministrar equipos, fabricar o ensamblar componentes y mantener proyectos de almacenamiento con las distintas tecnologías existentes (baterías, sistemas de bombeo y almacenamiento térmico).