Hasta el próximo 4 de mayo, la Comisión Europea mantiene abiertas dos consultas públicas para recabar opiniones sobre el marco de la política climática de la Unión Europea para el período posterior a 2030. Estas iniciativas se centran en el papel de los objetivos climáticos nacionales, las posibles flexibilidades y el uso de créditos internacionales de carbono.

En julio de 2025, se presentó una propuesta para modificar la Ley Europea del Clima, con el fin de reducir un 90% las emisiones netas de gases de efecto invernadero para 2040 en comparación con 1990. La intención es asegurar un camino estable hacia la neutralidad climática en 2050. El acuerdo provisional alcanzado en diciembre de 2025 entre el Parlamento Europeo y el Consejo respalda este objetivo, reforzando la ambición climática de la UE. Además, incluye nuevas medidas para cumplir la meta de 2040 de forma rentable y responsable a escala global.
Futuro de los objetivos nacionales y la absorción de carbono
Al expirar en 2030 los reglamentos relativos a los objetivos climáticos nacionales en el marco del Reglamento de Reparto del Esfuerzo y del Reglamento UTCUTS (Uso de la Tierra, Cambio de Uso de la Tierra y Silvicultura), surge la necesidad de evaluar nuevas normas. La consulta permitirá evaluar el papel de los objetivos climáticos nacionales y de las flexibilidades en la política climática de la UE después de 2030, con el fin de mantener incentivos sólidos para la reducción de emisiones y la eliminación de carbono, en consonancia con el objetivo climático de la UE para 2040.
Se pretende que las políticas futuras sean equitativas, accesibles y adaptadas a las distintas realidades nacionales. Asimismo, se considerará cómo ofrecer mayor apoyo y flexibilidad a los Estados miembros para que todas las regiones y sectores puedan avanzar hacia una economía climáticamente neutra.
Uso de créditos internacionales
El acuerdo sobre la Ley Europea del Clima abre la posibilidad de emplear créditos internacionales de alta calidad desde 2036, representando hasta un 5% de las emisiones netas de 1990. Esto permitiría alcanzar una reducción interna del 85% de las emisiones netas para 2040.
Expertos y ciudadanos están invitados a opinar sobre cómo diseñar este mecanismo de forma ambiciosa y eficiente, alineado con el Acuerdo de París. También se propone un período piloto entre 2031 y 2035 para contribuir al desarrollo de un mercado internacional de créditos de carbono de alta calidad.
Actualmente, está en curso otra consulta pública y una solicitud de aportación de pruebas para la próxima revisión del Reglamento de Gobernanza. Este reglamento constituye la base legislativa de la Unión de la Energía y el marco estratégico para alcanzar los objetivos de la política climática y energética de la UE en su camino hacia la neutralidad climática.