Europa afronta la siguiente fase de su transición energética con una marcada falta de flexibilidad del sistema. La flexibilidad del lado de la demanda (DSF) sigue prácticamente ausente de muchos mercados energéticos, a pesar de su papel esencial para contener costes y reforzar la seguridad de suministro. Ante esto, la asociación empresarial europea Smart Energy Europe (smartEn) ha publicado dos nuevos informes: Market Monitor 2025 on Demand-Side Flexibility, elaborado por LCP Delta, y smartEn Map 2025, que evidencian la distancia creciente entre las ambiciones europeas en flexibilidad y la realidad de su despliegue. Ambos ofrecen una visión completa de los mercados, las tecnologías y los proveedores de servicios de DSF en toda Europa.

El informe Market Monitor 2025 on Semand-Side Flexibility examina el grado de avance de cada país y muestra dónde los Estados miembros se están quedando atrás en reformas ya comprometidas. Por su parte, el smartEn Map 2025 on the Flexible Demand Management Industry (FDMI) cartografía por primera vez la Industria de Gestión Flexible de la Demanda (FDMI), revelando dónde actúan sus empresas y cómo la gestión flexible de la demanda aporta valor al sistema en toda Europa.
Brecha de implementación y necesidades de flexibilidad
El Market Monitor 2025 sirve también como referencia práctica para identificar en qué mercados se están abriendo oportunidades para la DSF y dónde persisten riesgos regulatorios o de diseño de mercado. En paralelo, el smartEn Map 2025 visibiliza la FDMI como parte de una industria de tecnologías limpias competitiva, documentando casos en los que la flexibilidad de la demanda ya aporta servicios al sistema eléctrico europeo.
Ambos documentos coinciden en un diagnóstico contundente: el problema de Europa no es la falta de normas, sino la ausencia de ejecución. La mayoría de las reformas necesarias para liberar la flexibilidad de la demanda ya fueron exigidas en el Paquete de Energía Limpia de 2019 de la UE, pero solo se han aplicado parcialmente en muchos Estados miembros, lo que limita el uso de estas herramientas en los mercados de electricidad.
Esta brecha resulta crítica, ya que Europa necesitará hasta cinco veces más flexibilidad de aquí a 2030. La vulnerabilidad del sistema quedó al descubierto con el apagón ibérico de abril de 2025. Aunque la bajada de precios de la energía ha reducido la presión a corto plazo en algunos mercados, los esquemas basados solo en señales tarifarias no bastan para proporcionar la escala y la fiabilidad de flexibilidad que ahora exige el sistema eléctrico europeo.
El año 2026 debe marcar el tránsito definitivo desde proyectos piloto a un despliegue masivo de DSF, eliminando barreras y garantizando una monetización plena de la flexibilidad de la demanda. Esto implica convertir el potencial aún no aprovechado en recursos de potencia limpios, fiables.
Marco normativo, DSF y objetivos hacia 2030
En el plano regulatorio, empiezan a aparecer señales que pueden favorecer el desarrollo de la DSF, aunque todavía están en fase de tramitación. Un borrador del Código de Red sobre Respuesta a la Demanda ha sido remitido a la Comisión Europea y se espera que se convierta en una normativa armonizada a escala de la UE en 2026.
De forma complementaria, todos los Estados miembros deberán presentar sus Evaluaciones Nacionales de Necesidades de Flexibilidad en junio de 2026. Estos análisis servirán de base para fijar objetivos indicativos de flexibilidad no fósil a comienzos de 2027, incluyendo la demanda flexible. Además, el Plan de Acción de Electrificación previsto para principios de 2026 influirá en las prioridades de integración del sistema e inversión en electrificación y flexibilidad.
En este escenario, smartEn Map 2025 y el Market Monitor 2025 llegan en un momento clave, al mostrar dónde la demanda flexible ya está activa, dónde los Estados miembros se quedan atrás en la entrega y dónde están surgiendo oportunidades de mercado e inversión, proporcionando evidencia a los responsables políticos y a la industria mientras Europa trabaja para cerrar brechas en la implementación y ampliar la flexibilidad de la demanda antes de 2030.