La Agencia de la Unión Europea para la Cooperación de los Reguladores de la Energía (ACER) ha publicado una Recomendación sobre cómo las autoridades reguladoras nacionales (ARN) deben informar sobre las barreras a la flexibilidad no fósil. El texto proporciona orientaciones e indicadores para garantizar una notificación coherente entre los Estados miembros y ayudar a las ARN y a las entidades pertinentes a evaluar estas barreras como parte de sus evaluaciones de necesidades de flexibilidad.

La flexibilidad no fósil se refiere a la capacidad del sistema eléctrico para adaptarse con rapidez a cambios en la oferta y la demanda de electricidad sin recurrir a combustibles fósiles ni a ampliaciones costosas de la red. Este ajuste se logra desplazando el consumo o la generación a momentos o lugares con menos restricciones, con impacto en la integración de renovables y en la reducción de la factura para los consumidores.
Flexibilidad no fósil y mercados eléctricos
El Reglamento de Electricidad de la UE obliga a los Estados miembros a realizar evaluaciones de necesidades de flexibilidad para determinar cuánta flexibilidad limpia requieren sus sistemas eléctricos e identificar los obstáculos existentes. Estas evaluaciones nacionales siguen una metodología común armonizada en toda la UE, aprobada por ACER en julio de 2025.
La nueva Recomendación complementa ese proceso al detallar qué barreras, indicadores y métodos de evaluación pueden tenerse en cuenta al preparar los informes nacionales; simplificar el análisis al reunir trabajos previos sobre barreras, publicados en 2023 y 2025, e incorporar aportaciones de las partes interesadas recogidas en el invierno de 2023-2024; y hacer comparables los informes entre países, de modo que la futura revisión a escala europea pueda basarse en datos consistentes sobre la flexibilidad no fósil en los mercados eléctricos.
Barreras detectadas en la evaluación de necesidades de flexibilidad
ACER recomienda que las ARN, en coordinación con las entidades pertinentes, consideren las principales barreras a la flexibilidad en materia de energías no fósiles al elaborar sus informes nacionales. Estas incluyen la falta de un marco legal adecuado para que hogares, nuevos participantes o agregadores accedan a los mercados eléctricos y a los servicios de operación del sistema. También se menciona la falta de elementos facilitadores e incentivos, como contadores inteligentes y contratos minoristas flexibles que permitan desplazar el consumo.
La recomendación añade reglas restrictivas para prestar servicios de balance y gestión de congestiones, así como requisitos administrativos complejos, largos y discriminatorios, incluidos procesos ineficientes de conexión a red. Además, señala incentivos regulatorios limitados para que los operadores del sistema inviertan en tecnologías de red innovadoras y no basadas en refuerzos convencionales.
Los Estados miembros deben completar sus evaluaciones de necesidades de flexibilidad antes de julio de 2026. Después, ACER dispondrá de un año para analizar los resultados y publicar una evaluación para toda la UE. Ese análisis deberá estimar las necesidades de flexibilidad en la UE; valorar las barreras existentes a la flexibilidad limpia, incluidas las detectadas en los informes nacionales; y formular recomendaciones sobre cuestiones de relevancia transfronteriza, entre ellas medidas para eliminar obstáculos a la flexibilidad no fósil.