El consorcio Guardiane-Q, coordinado por Trinity Energy Storage, ha iniciado un proyecto de investigación industrial para diseñar y validar una arquitectura de seguridad avanzada aplicada al almacenamiento subterráneo de hidrógeno renovable. La iniciativa cuenta con un presupuesto total de 7,04 millones de euros, de los que 5,47 millones proceden del Centro para el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (CDTI), y se desarrollará entre 2026 y 2029.

El proyecto se enmarca en la Misión 6 del Programa Misiones Ciencia e Innovación 2025, orientada a reforzar capacidades tecnológicas nacionales vinculadas a la autonomía estratégica en seguridad y defensa. Su objetivo es probar, en entornos controlados o representativos, soluciones de protección física, ambiental, operativa y digital para infraestructuras críticas de almacenamiento energético.
Seguridad para almacenamiento subterráneo de hidrógeno renovable
Guardiane-Q reúne a cinco empresas: Trinity Energy Storage, H2B2 Electrolysis Technologies, Hydra Space, Plexus Tech y Quside. El consorcio cuenta además con el apoyo científico-técnico de ocho entidades y unidades especializadas, entre ellas el Ciemat, el Centro Nacional del Hidrógeno (CNH2), el Centro Tecnológico Eurecat, el Centro Tecnológico Ikerlan y el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (Inta).
También participan la Universidad Politécnica de Madrid, a través del Instituto Universitario de Microgravedad Ignacio da Riva UPM-Etsiae-IDR y del Grupo de Radiación UPM-Etsit-GR; el Laboratorio de Mecánica de Rocas de la Universidade da Coruña (UDC-LaMeRoc); y el Laboratorio Oficial José María de Madariaga (UPM-LOM).
La iniciativa se desarrolla en el contexto del Proyecto Aljarafe, promovido por Trinity Energy Storage, que plantea transformar yacimientos agotados de gas natural en el primer almacenamiento subterráneo de hidrógeno verde de España. Este proyecto ha sido incluido recientemente en la lista provisional de la planificación de la red europea de hidrógeno elaborada por Entsog, la European Network of Transmission System Operators for Gas, como paso previo a una posible declaración como Proyecto de Interés Común Europeo.
El uso de yacimientos de gas natural agotados para almacenar hidrógeno renovable se plantea como una alternativa técnicamente viable y con menor impacto ambiental que la construcción de nuevas instalaciones. En ese marco, Guardiane-Q centra su trabajo en definir y validar un esquema específico de seguridad para este tipo de infraestructuras.
Cinco líneas tecnológicas de validación
El proyecto investigará cinco líneas técnicas complementarias. La primera se orienta a identificar y analizar escenarios de riesgo físico, ambiental, operativo y digital, con el fin de establecer una base analítica para el diseño de los sistemas de protección.
La segunda línea aborda sistemas de monitorización multisensorial combinados con algoritmos de análisis para detectar señales tempranas de anomalía. La tercera se centra en una plataforma de inteligencia distribuida con arquitectura edge-cloud, capaz de integrar flujos de datos, activar alertas y apoyar la toma de decisiones ante posibles incidentes.
La cuarta línea investigará soluciones de comunicaciones satelitales soberanas y resilientes para mantener la transmisión de datos cuando las redes terrestres se degraden o queden fuera de servicio. La quinta incorpora criptografía post-cuántica y generación cuántica de entropía para proteger los sistemas de supervisión y control frente a ciberamenazas emergentes.
Las tecnologías desarrolladas no se validarán en explotación comercial, sino en entornos controlados o representativos. El propósito es generar resultados que puedan transferirse a otras infraestructuras críticas de almacenamiento energético, además de las vinculadas al hidrógeno renovable.