La operación en isla controlada puede ayudar a mantener el suministro eléctrico a cargas críticas y facilitar la reposición del servicio ante perturbaciones de la red. Un informe conjunto de E.DSO y T&D Europe analiza las posibilidades y los requisitos de esta modalidad para los operadores de redes de distribución, en un contexto de creciente integración de generación distribuida, almacenamiento y tecnologías basadas en electrónica de potencia.

El documento ‘Controlled Islanding in Distribution Grids’, publicado el 28 de octubre de 2026, examina los principios técnicos, los retos operativos y los marcos regulatorios europeos e internacionales. Sus autores reúnen experiencias de proyectos piloto y demostraciones de campo para identificar las condiciones que permitirían desarrollar esta capacidad en las redes europeas.
Control y protección para operar en isla
El informe diferencia la separación accidental de la red de una operación deliberada y supervisada. En una isla controlada, una zona previamente delimitada puede funcionar temporalmente de forma autónoma, coordinando sus recursos locales y manteniendo la tensión y la frecuencia dentro de los límites operativos. La separación, el funcionamiento aislado y la posterior reconexión requieren procedimientos definidos y supervisión del operador de distribución.
Entre los requisitos figuran el equilibrio entre generación, almacenamiento y demanda, la adaptación de las protecciones y unas comunicaciones fiables. El documento también aborda la interoperabilidad entre equipos y sistemas de control de distintos fabricantes, así como las dificultades de transición entre el funcionamiento conectado y el aislado.
Experiencias españolas y desarrollo regulatorio
Entre los casos españoles figura ALOIS, desarrollado por i-DE y la Universidad Pontificia Comillas para estudiar el control y la protección de alimentadores de media tensión en isla. El informe recoge asimismo la demostración española de CoordiNet en Murcia, que ensayó una red rural de 20 kV con una batería de 1,25 MW y 2 MWh, apoyada por una planta fotovoltaica de 1,5 MWp. La experiencia mantuvo un funcionamiento estable en isla durante una hora y media, según el documento.
Estas pruebas se presentan junto a experiencias de Finlandia, Dinamarca y Australia. La publicación identifica ámbitos en los que deben evolucionar la regulación, la normalización y el reparto de responsabilidades para facilitar el despliegue. También plantea reforzar la cooperación entre operadores, proveedores tecnológicos y responsables de las políticas públicas.
El informe completo recoge las prioridades de trabajo técnico y regulatorio. Sus autores señalan que la disponibilidad de recursos capaces de formar red no basta por sí sola para que una zona sea apta o esté autorizada para operar en isla.