El centro vasco CIC energiGUNE está acelerando desde Euskadi el desarrollo, validación y escalado de tecnologías de baterías de sodio-ion, una alternativa emergente al litio que gana relevancia internacional por su potencial para reducir la dependencia de materias primas críticas y reforzar cadenas de suministro más sostenibles.

El centro vasco colabora con startups, fabricantes y empresas industriales para avanzar en la maduración de estas tecnologías, facilitando su transición desde el entorno de laboratorio hacia aplicaciones reales.
Una alternativa estratégica ante la presión sobre el litio
El aumento de la demanda global de baterías y la presión sobre recursos como el litio están impulsando el interés por nuevas químicas como el sodio-ion. Esta tecnología se apoya en materiales más abundantes y distribuidos a nivel global, lo que la convierte en una opción estratégica para diversificar el suministro energético.
Según el centro, aunque el litio seguirá siendo clave en numerosos sectores, las baterías de sodio-ion presentan ventajas especialmente relevantes en aplicaciones donde el coste, la seguridad, la sostenibilidad y la escalabilidad son factores determinantes, como el almacenamiento estacionario o determinados usos industriales.
Del laboratorio a la industria
Uno de los grandes desafíos actuales no es únicamente mejorar el rendimiento de estas baterías, sino demostrar su viabilidad en procesos de fabricación a escala industrial. Muchas tecnologías prometedoras en laboratorio encuentran dificultades a la hora de su producción en condiciones reales.
En este contexto, CIC energiGUNE trabaja en la reducción del riesgo tecnológico mediante actividades de validación, análisis de degradación, prototipado y evaluación técnico-económica, con el objetivo de acelerar su llegada al mercado.
Asimismo, el centro desarrolla capacidades que abarcan desde la modelización y el descubrimiento de materiales hasta la validación electroquímica y la escalabilidad industrial. Este enfoque permite colaborar con distintos actores del ecosistema, desde startups hasta fabricantes de celdas e integradores tecnológicos.
El objetivo es acortar la distancia entre la investigación científica y la industrialización, facilitando que las tecnologías de sodio-ion puedan convertirse en soluciones competitivas y fabricables.
El impulso de estas tecnologías se enmarca en la necesidad global de construir sistemas energéticos más resilientes y sostenibles. En este escenario, el sodio-ion se perfila como una de las alternativas más prometedoras dentro del sector del almacenamiento energético de nueva generación.