La Agencia Extremeña de la Energía (Agenex) ha publicado un análisis que sitúa a Extremadura como una de las regiones con mayor potencial para liderar la producción de hidrógeno verde y gases bajos en carbono en el suroeste de Europa. El informe, elaborado en el marco del proyecto europeo Unifhy y cofinanciado por Interreg Europe, ofrece una evaluación detallada del contexto normativo, tecnológico y de mercado, con el objetivo de orientar decisiones estratégicas hacia una economía descarbonizada.

El informe ‘Análisis de autoevaluación regional en Extremadura para el impulso del ecosistema de hidrógeno verde y gases bajos en carbono a través de políticas públicas’ destaca que la comunidad autónoma reúne una combinación de factores difícilmente replicable en otras regiones: elevada capacidad de generación renovable, especialmente solar, disponibilidad de suelo, acceso a recursos hídricos y su futura conexión con infraestructuras clave como el corredor europeo H2Med. Este conjunto de activos configura una ventaja competitiva relevante para el despliegue de proyectos de hidrógeno verde a escala industrial.
Marco regulatorio
En el plano regulatorio, el documento subraya avances recientes que consolidan el posicionamiento regional, como la inclusión del hidrógeno en el Plan Extremeño Integrado de Energía y Clima (Peiec) y la aprobación del Decreto-ley 1/2023, que declara de interés general la producción de hidrógeno renovable en el territorio. Estos instrumentos, según el análisis, aportan visibilidad y seguridad jurídica a los inversores.
Más allá del hidrógeno, el informe identifica un potencial significativo en gases bajos en carbono como el biogás y el biometano. En este ámbito, Extremadura podría capitalizar los residuos orgánicos generados por los sectores agroganadero y agroindustrial para impulsar modelos de economía circular, al tiempo que contribuye a la descarbonización de industrias intensivas como el vidrio, el cemento o la siderurgia.
No obstante, Agenex advierte de que la materialización de este potencial está condicionada a varios factores críticos. Entre ellos, la consolidación de un marco normativo estable, el desarrollo de infraestructuras de transporte y almacenamiento, la activación de la demanda industrial y la reducción de costes tecnológicos. Sin estos elementos, el despliegue podría quedar limitado a proyectos piloto sin impacto estructural.
El informe también pone el foco en el impacto socioeconómico de estos vectores energéticos. El hidrógeno verde y los biogases se perfilan como palancas para la diversificación productiva, la atracción de inversión y la generación de empleo cualificado, especialmente en entornos rurales. Para maximizar estos beneficios, el documento recomienda reforzar la formación especializada en colaboración con universidades y centros de formación profesional, así como fomentar la coordinación institucional y el apoyo al tejido empresarial.
El proyecto Unifhy, liderado por Agenex y dotado con un presupuesto cercano a 1,4 millones de euros, reúne a socios de Suecia, Irlanda, Polonia, República Checa y Dinamarca. Su objetivo es armonizar políticas públicas que impulsen la adopción del hidrógeno verde y otros gases renovables en sectores difíciles de electrificar, como el transporte pesado y la industria.