La transición energética en España da un paso decisivo hacia la modernización del sistema eléctrico nacional con el proyecto Melixa, que digitaliza las comunidades energéticas para integrarlas con éxito en los nuevos mercados de flexibilidad. En concreto, se trata de una plataforma tecnológica diseñada para que las comunidades energéticas dejen de ser menos consumidores y puedan participar de manera activa en los mercados eléctricos. La viabilidad de la tecnología se demostrará en dos escenarios reales con características distintas en Madrid y Ávila.

El proyecto cuenta con financiación de 900.000 euros otorgada por el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), dentro del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, y se centra en convertir la flexibilidad del consumo en un recurso valioso para el mercado. A diferencia del modelo tradicional, Melixa permite que los miembros de comunidades energéticas puedan ayudar a equilibrar la red eléctrica de forma inteligente.
Digitalización de comunidades energéticas y mercados de flexibilidad
La solución Melixa se basa en una infraestructura digital de gobernanza distribuida diseñada para que las comunidades energéticas puedan operar de manera activa en el sistema. La herramienta integra y coordina distintos activos, entre ellos generación renovable, sistemas de almacenamiento y cargas flexibles, eliminando las barreras de entrada a los mercados de flexibilidad.
Para desarrollar esta operativa, el proyecto reúne a un consorcio multidisciplinar que combina investigación y experiencia tecnológica y energética. Dentro de este esquema, agentes como Voltiva Energy podrán desempeñar el papel de agregadores independientes, poniendo la flexibilidad de las comunidades energéticas a disposición de los mercados eléctricos.
Dos pilotos en Madrid y Ávila
La validación de la tecnología se llevará a cabo en dos casos reales con características diferentes. El primero es ManzaEnergía, en Manzanares el Real (Madrid), donde se utilizará un gemelo digital para simular y optimizar el comportamiento de edificios públicos y viviendas, incluidas las de familias en situación de vulnerabilidad. En este piloto se combinarán generación fotovoltaica, almacenamiento, recarga de vehículo eléctrico y climatización, con una gestión coordinada de estos activos para aportar flexibilidad al sistema eléctrico.
El segundo demostrador se desarrollará en Mediana de Voltoya (Ávila), donde el sistema monitorizará y gestionará de forma inteligente la bomba de agua municipal. En este caso, la plataforma cruzará datos sobre la calidad del agua y los niveles de nitratos con la demanda eléctrica para determinar el momento más adecuado para bombear agua, convirtiendo una infraestructura hidráulica en un activo energético estratégico.
Según el planteamiento del proyecto, este modelo de gestión inteligente marca el camino para que pequeños consumidores de municipios de cualquier tamaño transformen sus recursos locales en activos estratégicos, demostrando que la flexibilidad energética es la herramienta definitiva para una transición sostenible y rentable.