El gasto energético mundial avanza hacia la electrificación y la seguridad del suministro, según la IEA

La Agencia Internacional de la Energía (IEA, por sus siglas en inglés) prevé que el conflicto en Oriente Medio reconfigure las estrategias de inversión energética a escala global, al elevar las preocupaciones sobre la seguridad del suministro y la fiabilidad de los flujos comerciales. El cierre efectivo del estrecho de Ormuz ha intensificado la atención de países y empresas hacia la diversificación de rutas, fuentes de energía y recursos disponibles en el propio territorio. El informe prevé que la inversión mundial en energía alcanzará los 3,4 billones de dólares en 2026, destinados en su mayoría a redes eléctricas, almacenamiento y renovables.

El informe indica que la electricidad y la diversificación impulsan el crecimiento del gasto energético, y los países buscan responder a la segunda crisis energética en cinco años con nuevas rutas y recursos disponibles a nivel nacional.

La edición de 2026 del informe anual ‘World Energy Investment‘ sitúa esta crisis como el segundo gran shock energético en cinco años, tras el provocado por la invasión rusa de Ucrania en 2022. La IEA anticipa que sus efectos dejarán una huella duradera en las prioridades de inversión, especialmente en Asia y Oriente Medio, las regiones más expuestas a las interrupciones del transporte marítimo por Ormuz.

Inversión energética global y seguridad del suministro

El informe estima que la inversión energética mundial alcanzará los 3,4 billones de dólares en 2026, con un ligero aumento interanual. De ese total, unos 2,2 billones se destinarán a redes, almacenamiento, combustibles de bajas emisiones, energía nuclear, renovables, eficiencia y electrificación. Otros 1,2 billones irán dirigidos al petróleo, el gas natural y el carbón.

A pesar del alza de los precios del petróleo, se prevé que la inversión petrolera disminuya por tercer año consecutivo en 2026, cayendo por debajo de los 500.000 millones de dólares. La IEA atribuye esta evolución a la incertidumbre sobre la duración del repunte de precios, los largos plazos de desarrollo de los proyectos, las restricciones en las cadenas de suministro y la menor disponibilidad de plataformas offshore fuera de Oriente Medio.

En cambio, la inversión en gas natural aumentará hasta los 330.000 millones de dólares, su nivel más alto en una década. Este crecimiento estará respaldado por una nueva oleada de proyectos de exportación de gas natural licuado, especialmente en Estados Unidos y Qatar.

Renovables, nuclear, carbón y eficiencia energética

Los países importadores de combustibles están mostrando un interés creciente por fuentes energéticas disponibles a escala nacional, como las renovables, la energía nuclear y, en algunos casos, el carbón. La inversión en proyectos de generación renovable rondará los 665.000 millones de dólares en 2026, de los que 365.000 millones corresponderán solo a la solar.

Aunque el ritmo anual de crecimiento de la inversión renovable se ha moderado tras varios años de fuerte expansión, las fuentes de bajas emisiones seguirán representando más del 70% de la inversión mundial en generación eléctrica. La energía nuclear mantiene su recuperación inversora, con más de 80.000 millones de dólares anuales y cerca de 80 gigavatios de nueva capacidad en construcción en 15 países.

La inversión en carbón alcanzará los 180.000 millones de dólares en 2026, el nivel más alto desde 2012. China concentrará casi el 70% del gasto mundial en suministro de carbón, mientras algunos países asiáticos afectados por la crisis podrían prolongar la operación de centrales de carbón existentes para reforzar la seguridad energética.

La IEA señala que anteriores shocks energéticos impulsaron una mayor atención política a la eficiencia por el lado de la demanda. Actualmente se invierten alrededor de 350.000 millones de dólares anuales en mejoras de eficiencia en todo el mundo, y cerca de 20 países han anunciado nuevas políticas en este ámbito como respuesta a la crisis, aunque el informe identifica todavía lagunas pendientes.

Redes eléctricas, almacenamiento y centros de datos

El conflicto también está complicando la financiación de futuros proyectos energéticos. La volatilidad en los mercados financieros está retrasando decisiones de inversión a corto plazo y elevando los costes de financiación a largo plazo, con un impacto potencialmente mayor sobre tecnologías intensivas en capital y sobre economías emergentes y en desarrollo.

La electricidad continúa siendo el eje dominante de las tendencias de gasto energético. La inversión en suministro e infraestructuras eléctricas se acercará a 1,6 billones de dólares en 2026 y llegará a 2 billones si se incluye la electrificación de usos finales. El gasto en redes rondará los 550.000 millones, casi un 20% más interanual, mientras que la inversión en baterías superará los 100.000 millones.

La rápida expansión de los centros de datos y de la inteligencia artificial también está influyendo en la planificación energética en algunos mercados, especialmente en Estados Unidos. Los pedidos de nuevas centrales de gas alcanzaron en 2025 su nivel más alto en 25 años, con una contribución significativa de la demanda asociada a centros de datos. La fuerte demanda en Estados Unidos y Oriente Medio está limitando la disponibilidad de turbinas para despliegues a corto plazo en otras regiones.

 
 
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