El despliegue de nuevas tecnologías energéticas en lo que resta de la década dependerá cada vez más de la capacidad de gobiernos, empresas e instituciones internacionales para superar barreras a la inversión y al desarrollo de infraestructuras, según un nuevo informe de la Agencia Internacional de la Energía (IEA, por sus siglas en inglés).

El documento ‘Breakthrough Agenda Report 2026‘, elaborado anualmente por la IEA y los Climate High-Level Champions, constata que muchos países mantienen su voluntad de cooperar en energía y clima, pero advierte de que convertir esa ambición en resultados sigue siendo un reto. La edición de este año analiza planes de acción sectoriales desarrollados bajo la Agenda de Acción de la COP30 de 2025 e identifica prioridades inmediatas para acelerar la reducción de emisiones en seis sectores clave.
Prioridades para acelerar tecnologías energéticas limpias
El informe se publica en un contexto de fuerte inestabilidad en los mercados energéticos y de aumento de la demanda mundial de servicios energéticos, especialmente electricidad. La demanda eléctrica global creció alrededor de un 3% en 2025, más del doble del ritmo registrado por la demanda total de energía.
Las energías renovables y la nuclear cubrieron cerca del 60% del incremento de la demanda eléctrica. Al mismo tiempo, las nuevas incorporaciones anuales de capacidad renovable alcanzaron un récord de 800 GW, acompañadas de un aumento de la inversión en redes eléctricas, transporte electrificado e industria.
Pese a estos avances, las emisiones mundiales de dióxido de carbono vinculadas a la energía volvieron a aumentar ligeramente en 2025. Para el informe, esta evolución refleja la distancia entre las trayectorias actuales de política energética y los objetivos climáticos internacionales. Según el documento, muchos de los principales obstáculos de la transición energética ya no están tanto en la falta de ambición a largo plazo como en la capacidad de desarrollar con suficiente rapidez proyectos, infraestructuras y mercados.
Coordinación internacional, financiación y estándares comunes
La cooperación internacional se ha ampliado con rapidez en los últimos años mediante nuevas alianzas e iniciativas impulsadas por gobiernos, empresas e instituciones. El informe interpreta esta evolución como una señal de que los desafíos de ejecución, desde las cadenas de suministro hasta la financiación o las infraestructuras, no pueden resolverse únicamente con medidas nacionales.
El documento también advierte de que la multiplicación de iniciativas ha hecho más complejo el panorama internacional. En algunos sectores, la superposición de esfuerzos y los enfoques fragmentados para reducir emisiones pueden ralentizar los avances, sobre todo cuando los proyectos dependen de inversiones coordinadas, infraestructuras compartidas o normas comunes.
Para reforzar esa coordinación, la Agenda Global de Acción Climática introdujo planes orientados a acelerar soluciones y concentrar la cooperación internacional en problemas prácticos de implementación dentro de sectores o cadenas de valor concretas. El informe destaca como ámbitos prioritarios la alineación de estándares para evitar mercados globales fragmentados, la puesta en común de esfuerzos para repartir riesgos en proyectos de gran escala o de primera implantación, y la mejora de las condiciones de financiación en economías emergentes y en desarrollo.
Mayor papel de los gobiernos en la implementación
El informe subraya que la siguiente fase de colaboración internacional dependerá en gran medida de una participación más activa de los gobiernos en el diseño, respaldo y ejecución de los planes propuestos. Aunque muchas iniciativas globales ya cuentan con empresas, entidades financieras y organizaciones internacionales, el documento considera decisiva la implicación pública para reducir riesgos, fortalecer mercados y ampliar infraestructuras.
Sobre la base de anteriores ediciones de la serie Breakthrough Agenda, el nuevo análisis plantea prioridades a corto plazo para mejorar las condiciones de inversión, despliegue y desarrollo de mercados antes del próximo Balance Mundial, previsto en 2028. La Breakthrough Agenda fue lanzada en la COP26 de 2021 como marco para reforzar la cooperación internacional en los principales sectores emisores, con el objetivo de que las tecnologías limpias y las soluciones sostenibles sean la opción más asequible, accesible y atractiva en 2030.