Nueva guía sobre la metodología europea para evaluar las necesidades de flexibilidad eléctrica

Una guía explica la metodología europea para evaluar las necesidades de flexibilidad del sistema eléctrico

Un informe del Centro Común de Investigación (JRC) de la Comisión Europea resume la metodología Flexibility Needs Assessment (FNA) para evaluar las necesidades de flexibilidad eléctrica en la Unión Europea, con atención a energías renovables, almacenamiento, respuesta de la demanda y recursos no fósiles. Su objetivo es servir de guía práctica para aplicar los artículos 7 a 10 de la metodología aprobada por la Agencia de la Unión Europea para la Cooperación de los Reguladores de la Energía (ACER), sin sustituir el texto regulatorio.

El informe proporciona una guía concisa y una introducción práctica a la metodología Flexibility Needs Assessment (FNA).

Bajo el título ‘Assessing Electricity System Flexibility Needs in the European Union’, el documento, elaborado por D. Pozo Camara y J. Landeka, aborda la metodología aprobada por ACER como anexo I de la Decisión n.º 05/2025, en aplicación del artículo 19e del Reglamento (UE) 2019/943. La FNA constituye la base analítica sobre la que los Estados miembros fijan objetivos nacionales indicativos de flexibilidad no fósil.

El informe se presenta como una introducción compacta y orientada a la implementación para profesionales que deban interpretar o aplicar la metodología. Su objetivo es facilitar la comprensión de cómo se estructuran los datos, cómo se calculan las necesidades y cómo se evitan solapamientos entre distintas categorías de flexibilidad.

Metodología FNA y necesidades de flexibilidad

El contexto normativo procede de la reforma del diseño del mercado eléctrico, el Reglamento (UE) 2024/1747, que modifica el Reglamento (UE) 2019/943. El artículo 19e exige a los Estados miembros fijar objetivos nacionales indicativos de flexibilidad no fósil, y el artículo 19f permite diseñar apoyos específicos si los recursos existentes no cubren las necesidades detectadas. ACER aprobó la metodología el 25 de julio de 2025 mediante la Decisión No. 05/2025, Anexo I. Las evaluaciones nacionales deben cubrir al menos los próximos 5 a 10 años y repetirse cada dos años.

La guía explica que la FNA identifica necesidades en capacidad, energía y velocidad de respuesta. Debe ser coherente con la Evaluación Europea de Adecuación de Recursos, las evaluaciones nacionales de adecuación, los Planes Nacionales de Energía y Clima y los planes de desarrollo de red. Su aportación específica es comprobar si el sistema previsto tiene suficiente flexibilidad utilizable para integrar renovables, seguir cambios de carga residual y gestionar desviaciones de corto plazo.

El artículo 7 fija la ruta de datos común. El artículo 8 mide la integración de renovables; el artículo 9 evalúa rampas deterministas de carga residual; y el artículo 10 calcula necesidades probabilísticas por errores de previsión entre el día anterior y el tiempo real.

Según el documento, los tres indicadores deben leerse juntos, pero nunca sumarse. Las necesidades ascendentes reflejan falta de inyección, reducción de demanda o importaciones y se tratan como señales de seguridad del sistema. Las descendentes pueden derivar en vertido adicional de renovables. Cuando un mismo periodo acumula necesidades descendentes de los artículos 9 y 10, se toma el valor máximo y no la suma, para evitar doble contabilización.

Evidencias del caso Zonia sobre renovables y almacenamiento

El documento ilustra el método con Zonia, una zona de oferta ficticia, durante una semana de 168 horas, un año objetivo y un único escenario meteorológico. El sistema tiene 5 GW eólicos, 3 GW solares, 5 GW térmicos despachables, almacenamiento de 1 GW y 4 GWh, generación mínima térmica de 1 GW, capacidad de rampa simétrica de 1,5 GW/h, respuesta de corto plazo de 0,3 GW y un objetivo renovable del 65% de la demanda.

La demanda semanal asciende a 850,0 GWh y el potencial renovable a 566,2 GWh, equivalente al 66,6% de la demanda. Aunque el potencial supera el objetivo, el despacho base ya produce 36,47 GWh de vertido. En rampas, la mayor necesidad ascendente es de 2,054 GW/h y deja un déficit máximo de 0,554 GW/h; la mayor descendente es de 3,146 GW/h y deja un déficit de 1,646 GW/h. En total hay 11 horas con déficit ascendente, 9 con déficit descendente, 2,150 GWh de brecha ascendente acumulada y 5,100 GWh descendente.

Para el artículo 10, el ejemplo usa dos clases horarias simplificadas: 09:00-16:00 y 17:00-08:00. Aunque la metodología real emplea percentiles 0,1 y 99,9 de al menos dos años de errores históricos, Zonia usa percentiles 10 y 90. En la franja diurna, la necesidad de corto plazo es 0,449 GW y queda descubierta en 0,149 GW; en la otra franja, la necesidad es 0,224 GW y queda cubierta por los 0,30 GW disponibles. El vertido renovable esperado asociado suma 2,47 GWh antes de aplicar la regla de no doble cómputo.

Al incorporar los efectos descendentes de los artículos 9 y 10, el vertido adicional reconocido es de 7,37 GWh. El vertido total sube a 43,84 GWh, frente a un máximo compatible con el objetivo de 13,70 GWh. La energía renovable entregada queda en 522,36 GWh, es decir, el 61,45% de la demanda, por debajo del 65%. La necesidad no cubierta de integración renovable alcanza 30,14 GWh por semana.

Conclusiones para objetivos nacionales no fósiles

El caso muestra que disponer de potencial renovable suficiente no garantiza su integración efectiva. La falta de flexibilidad descendente, de rampas o de respuesta ante errores de previsión puede obligar a verter energía eólica y solar que, en términos energéticos, habría sido necesaria para alcanzar el objetivo. El informe también analiza una sensibilidad de almacenamiento del artículo 8(10), con duraciones de 2, 4, 8, 20, 50, 100 y 200 horas: la opción de 2 horas requiere 3,1 GW y 6,3 GWh, mientras que la de 20 horas requiere 0,96 GW y 19,2 GWh.

La guía insiste en que Zonia es solo un ejercicio pedagógico. Una FNA completa debe cubrir varios años objetivo, múltiples años climáticos, datos nacionales coherentes, márgenes por unidad y por periodo, intercambios transfronterizos, indisponibilidades forzadas y necesidades de red. Los artículos 11 a 14, relativos a redes de distribución y transmisión y a ajustes finales, se mencionan pero no se calculan.

La conclusión central es que la FNA ofrece un puente técnico entre metas renovables, seguridad de suministro y política de flexibilidad no fósil. Sus resultados ayudan a diagnosticar dónde falta capacidad, energía o velocidad de respuesta, pero no equivalen por sí solos a un volumen de contratación ni prescriben una tecnología concreta.

 
 
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