La Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA) plantea una aceleración de la electrificación con renovables como prioridad hasta 2035 y reclama reformas de alcance sistémico para reconducir la transición energética global hacia una trayectoria compatible con 1,5 °C. El nuevo informe sostiene que una transición real exige desplazar progresivamente los sistemas basados en combustibles fósiles, no solo añadir nueva capacidad eléctrica a una matriz energética sin cambios.
El documento ‘Perspectivas de la transición energética mundial 2026. La trayectoria de 1,5 °C’ (WETO), presentado el 13 de octubre de 2026 en Abu Dabi, advierte de que las incorporaciones de capacidad renovable batieron récords en 2025, pero las redes eléctricas no avanzan al mismo ritmo y la demanda energética continúa aumentando con rapidez. También señala que las mejoras de eficiencia energética se mantienen muy por debajo del ritmo necesario y no compensan el crecimiento del consumo eléctrico.
Electrificación renovable y redes eléctricas
Según IRENA, la electrificación con energías renovables, combinada con tecnologías más eficientes y combustibles sostenibles, puede impulsar el cambio al ampliar la generación limpia, mejorar la eficiencia y responder al incremento de la demanda. Para ello, la capacidad renovable instalada en el mundo tendría que pasar de los 5,2 teravatios actuales a unos 38,2 teravatios en 2050.
El informe estima además que la electricidad debería elevar su peso en el consumo final de energía hasta el 35% en 2035 y superar el 50% en 2050. En la Unión Europea, esa proporción alcanzaría alrededor del 64% en 2050. A mediados de siglo, más del 80% de la electricidad mundial tendría que proceder de la energía solar y eólica. IRENA advierte de que, sin una ampliación suficiente de la eficiencia energética, las redes, el almacenamiento y la flexibilidad del sistema, estos elementos pueden convertirse en cuellos de botella para la transición.
El director general de IRENA, Francesco La Camera, subraya en el informe que el crecimiento récord de las renovables no basta por sí solo si la eficiencia energética, las redes y la flexibilidad no evolucionan a la escala requerida. La agencia sitúa la electrificación, el almacenamiento, la modernización de redes, la flexibilidad y la eficiencia como elementos centrales, no auxiliares, de la transformación energética.
Impacto económico e inversión hasta 2050
El WETO también atribuye a la transición una dimensión económica relevante. Bajo el escenario de 1,5 °C de IRENA, el PIB mundial sería, en promedio, un 1,1% superior al previsto con los planes actuales.
El empleo en energías renovables podría multiplicarse por más de cinco hasta 2050, desde algo más de 16 millones de puestos actuales. A medida que los mercados eléctricos emergentes ganen competitividad en costes, el informe apunta a que esa mejora podría traducirse en precios finales de la electricidad un 15% más bajos en 2050.
La ejecución de esa senda requeriría, no obstante, un aumento significativo de la inversión. IRENA calcula que la inversión y el gasto acumulados superarían los 256 billones de dólares entre 2026 y 2050, equivalentes a unos 10,3 billones anuales, con la mayor parte de las inversiones destinadas a generación renovable, redes, flexibilidad y electrificación de los usos finales.
Prioridades para la próxima década
El informe plantea que los gobiernos deben gestionar la transformación de forma ordenada para preservar la fiabilidad, la asequibilidad y la seguridad energética mientras aceleran el despliegue de alternativas limpias. La Camera también vincula la calidad de la transición con su velocidad y destaca la necesidad de integrar desde el inicio la asequibilidad, la protección social y el acceso equitativo a las oportunidades económicas.
Entre las prioridades de actuación identificadas por IRENA para la próxima década figuran: planificación integrada de la energía y los mercados, hojas de ruta adaptadas a cada país, modernización de las redes, refuerzo de las estrategias industriales y de inversión, avance de las políticas sociales y ambientales para maximizar beneficios y una cooperación internacional más profunda.
