Las tecnologías de transición energética abrirán nuevas oportunidades para los sistemas energéticos globales, según un nuevo informe de la Agencia Internacional de Energías Renovables (Irena). El documento destaca 40 innovaciones, desde Inteligencia Artificial (IA) y aplicaciones digitales hasta soluciones para modernizar las redes. Concluye que solo un enfoque sistémico e integrado puede generar sistemas energéticos resilientes, ampliar el acceso a la energía, garantizar la asequibilidad y cumplir plenamente la promesa de la transición energética.
El informe ‘Innovation landscape for sustainable development powered by renewables‘, publicado durante un Diálogo Ministerial sobre el papel de la inteligencia artificial en la Asamblea de Irena, muestra que la transformación ocurre cuando la innovación tecnológica se entrelaza con la innovación en políticas, regulaciones, diseño de mercado, operación del sistema y modelos de negocios.
Este documento es el tercero de la serie de informes sobre el panorama de la innovación de Irena, centrados en soluciones emergentes para aumentar el impacto de las energías renovables en los sistemas energéticos y en las economías de todo el mundo.
Innovaciones para la transición energética y sistemas energéticos resilientes
El estudio identifica 40 innovaciones, que abarcan desde IA y aplicaciones digitales hasta soluciones para modernizar las redes mediante una planificación más inteligente y soluciones fuera de la red, así como nuevos modelos de negocios. El análisis concluye que solo un enfoque integrado y sistémico puede garantizar sistemas de potencia resilientes, ampliar el acceso a la energía, mantener la asequibilidad y aprovechar plenamente el potencial de la transición energética global.
El informe señala que las tecnologías renovables se han convertido en la fuente de electricidad más económica en la mayoría de las regiones. La combinación de renovables competitivas en costes y el carácter descentralizado de muchas innovaciones sitúa el acceso universal a la electricidad y la resiliencia de los sistemas de potencia al alcance de una transición justa, especialmente en mercados emergentes y economías en desarrollo.
Las estrategias óptimas y la puesta en práctica de las innovaciones requerirán de atributos específicos de cada sistema, incluidos los aspectos técnicos y económicos de la red nacional, el grado de integración de la red, los sectores de uso final, la disponibilidad de recursos y las dimensiones sociales y culturales.
Innovaciones en marcha
Según el informe, muchas de estas innovaciones ya se están probando en diferentes regiones. En Tanzania, Kenia, Colombia y Malasia, las comunidades energéticas permiten que residentes sean copropietarios y se beneficien colectivamente de proyectos renovables locales. En África Occidental, los pools regionales facilitan que 15 países compartan recursos renovables a través de fronteras. En Malasia, la tarificación dinámica de líneas incrementa la capacidad de transmisión entre un 10 y un 50% mediante la monitorización en tiempo real de las condiciones meteorológicas.
En Uganda y Ruanda, las estaciones de intercambio de baterías están impulsando la movilidad eléctrica, mientras que modelos de negocio de pago por uso han permitido llevar electricidad asequible a más de 500.000 personas en Sierra Leona y Liberia.
Herramientas estratégicas
Para que las 40 innovaciones sean aplicables de forma inmediata para los responsables de políticas, el informe las agrupa en cuatro conjuntos de herramientas estratégicos para cada contexto: modernización de redes, soluciones descentralizadas, desarrollo local inclusivo y acceso a la energía.
El enfoque propuesto exige acción coordinada en todos los niveles, desde instituciones multilaterales y foros regionales hasta gobiernos nacionales y comunidades locales. Este marco pretende facilitar soluciones a medida que reflejen las necesidades técnicas, económicas y socioculturales específicas de las diferentes circunstancias de los países, regiones y comunidades.
