El proyecto FLOW prueba en Menorca el papel del vehículo eléctrico en la flexibilidad de la red

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Menorca se ha consolidado como un laboratorio a escala real para analizar cómo el vehículo eléctrico puede aportar flexibilidad al sistema eléctrico y contribuir a una mayor integración de energías renovables. En la isla se desarrolla un proyecto piloto que evalúa el impacto de la recarga inteligente en la operación de la red, mejorando su eficiencia y estabilidad en un entorno marcado por la estacionalidad de la demanda. El piloto forma parte del proyecto europeo FLOW (Flexible energy systems Leveraging the Optimal integration of EVs deployment Wave), una iniciativa financiada por el programa Horizonte Europa y respaldada por un consorcio de 30 socios de nueve países, centrada en el análisis del vehículo eléctrico como recurso de flexibilidad desde el lado de la demanda.

En el piloto se han utilizado todos los puntos de recarga disponibles en la isla, un total de 33 cargadores de corriente alterna y continua.

En Menorca, el piloto está liderado por e-distribución, la filial de redes de Endesa, con la participación de la comercializadora del grupo. El proyecto estudia cómo la recarga de los vehículos eléctricos puede adaptarse a las necesidades técnicas de la red, aliviar congestiones, favorecer la integración de energías renovables y reforzar la estabilidad del sistema eléctrico.

El vehículo eléctrico como recurso de flexibilidad

La elección de Menorca como escenario de pruebas responde a las características singulares de su sistema energético: una demanda altamente estacional y un uso creciente del vehículo eléctrico. En el piloto se han utilizado todos los puntos de recarga disponibles en la isla, un total de 33 cargadores de corriente alterna y continua, con potencias entre 22 kW y 150 kW, creando un entorno de pruebas a gran escala.

El proyecto analiza el coche eléctrico como un activo energético capaz de aportar flexibilidad al sistema, actuando como almacenamiento distribuido y ayudando a resolver necesidades técnicas de la red. Mediante herramientas de gestión inteligente de la recarga, se evalúa su capacidad para absorber picos de demanda, evitar saturaciones y desplazar consumos hacia momentos con mayor disponibilidad de energías renovables.

Asimismo, el piloto explora nuevos esquemas de coordinación entre distribuidores, operadores de puntos de recarga, proveedores de servicios de movilidad, flotas y usuarios finales, sentando las bases para futuros mercados locales de flexibilidad, en los que los consumidores puedan ser retribuidos por su contribución al equilibrio del sistema eléctrico.

El de Menorca es uno de los cinco pilotos del proyecto FLOW, junto a los desarrollados en República Checa, Irlanda, Italia y Dinamarca. El proyecto, con una duración de cuatro años y un presupuesto cercano a los 10 millones de euros, está liderado por el Instituto de Investigación en Energía de Cataluña (IREC) y cuenta con la participación de empresas del sector eléctrico y de la movilidad, universidades, pymes y asociaciones industriales.

Los resultados obtenidos permitirán definir mejores prácticas, apoyar nuevas políticas energéticas y avanzar hacia una movilidad eléctrica más eficiente y plenamente integrada en el sistema eléctrico europeo.

 
 
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