A propuesta del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco), el Consejo de Ministros celebrado esta semana ha aprobado el I Plan de acción para la gestión sostenible de las materias primas minerales 2026-2030, ligado a una inversión pública de 414 millones de euros. El plan se basa en cuatro ejes estratégicos: autonomía, fomento de la industria, circularidad y gestión sostenible. En concreto, aumentará la autonomía estratégica de España y de la UE, al impulsar el abastecimiento de materias primas críticas para la transición ecológica y la digital, con nuevos y rigurosos estándares ambientales, así como la recuperación de materias primas de equipos electrónicos.
El plan incluye 34 medidas, de las cuales ocho son prioritarias, entre las que se encuentra el Programa Nacional de Exploración Minera (PNEM). Tiene un enfoque integral para la gestión de materias primas y está centrado en la identificación de necesidades; reciclaje y circularidad; trazabilidad de materias primas; conocimiento del recurso existente y recuperación; y restauración ecológica de espacios.
La transición energética requiere un mayor uso de determinadas materias primas, aunque con una menor actividad extractiva que un modelo basado en combustibles fósiles, tanto en superficie afectada como en volumen extraído. La UE ha identificado 34 materias primas básicas para energías renovables, movilidad eléctrica, industria manufacturera avanzada, tecnologías digitales y sectores aeroespacial y de defensa.
España mantiene una posición relevante en materias primas fundamentales: es el segundo productor europeo de cobre y el único de estroncio, además de disponer de espato-flúor, feldespato y wolframio. A escala mundial es el primer productor de pizarra de techar y, en Europa, lidera la producción de yeso y fluorita, es el único productor de sepiolita y estroncio, el segundo en magnesita, mármol y potasa y el tercero en wolframio. En el país operan cerca de 2.600 explotaciones, con más de 30.000 empleos y una producción valorada en más de 3.500 millones de euros anuales; las materias primas fundamentales como cobre, fluorita, feldespato, estroncio y wolframio superan un valor económico de 850 millones.
Gestión sostenible de las materias primas minerales
El plan de acción recoge 34 actuaciones interdepartamentales de cuatro categorías: regulatorias, sectoriales, transversales y de impulso a la I+D+i, se alinea con el Reglamento europeo de materias primas fundamentales de la UE (CRMA) y con el II Plan de Acción de Economía Circular, y desarrolla la Hoja de ruta para la gestión sostenible de las materias primas minerales. La dimensión normativa incluye la actualización del Real Decreto 975/2009 sobre residuos de industrias extractivas, la modificación de la Ley de Minas para integrar disposiciones del CRMA y la tramitación de un nuevo Reglamento de seguridad minera.
Entre las actuaciones se prevé la restauración de instalaciones mineras abandonadas y el aprovechamiento de residuos en más de 1.000 balsas y escombreras, así como la recuperación de materias primas de equipos electrónicos mediante proyectos innovadores industriales y de circularidad. También se contemplan medidas para preservar la biodiversidad, recuperar zonas degradadas, detectar necesidades formativas y analizar el impacto de la actividad extractiva en áreas rurales, desindustrializadas y con retos demográficos.
Otra de las acciones prioritarias del plan es el Programa Nacional de Exploración Minera 2026-2030, con 182 millones de euros. De esta cantidad, 32 millones se destinan al aprovechamiento de residuos de la industria extractiva que contengan materias primas fundamentales y 150 millones a nuevas campañas de exploración minera con tecnologías avanzadas.
El PNEM se estructura en tres bloques: exploración de materias primas primarias mediante la puesta en valor de litotecas, cartografía, estudios geoquímicos y geofísicos, sondeos y modelos predictivos con Inteligencia Artificial; aprovechamiento de residuos mineros mediante inventarios, bases de datos y análisis avanzados; y actuaciones transversales centradas en sostenibilidad, gestión de datos, formación y difusión.
Se trata del primer plan de exploración de este alcance en cinco décadas, tras el Plan Nacional de Minería desarrollado entre 1969 y 1970. El PNEM permitirá actualizar el conocimiento de los recursos minerales existentes y focalizarse en materias primas fundamentales muy demandadas en la actualidad, como litio, níquel, cobalto o tierras raras, que no estaban en el centro de los estudios anteriores.
La elaboración del plan ha contado con la participación de ocho ministerios distintos, comunidades autónomas y entidades locales, el sector empresarial, los sindicatos, el entorno académico y científico y asociaciones ecologistas y de la sociedad civil.
