Las tecnologías de energía limpia están generando cientos de miles de empleos en la Unión Europea, aunque la falta de trabajadores cualificados y la baja presencia de mujeres y jóvenes pueden limitar el crecimiento del sector. Un informe de la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA) sitúa a la UE como el segundo mayor mercado por empleo vinculado a renovables, con 1,8 millones de puestos directos e indirectos.
El empleo en el sector energético mundial creció un 2,2% en 2024, por encima del 1,3% registrado en el conjunto de la economía. Según la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA) y la Organización Internacional del Trabajo (ILO), China encabeza la clasificación con 7 millones de empleos en el sector de la energía limpia.
El informe ‘Clean energy technologies in the European Union — implications for quality jobs, skills and a just transition’ de la AEMA analiza el empleo asociado a cuatro tecnologías de energía limpia: energía eólica, solar fotovoltaica, bombas de calor y baterías. En conjunto, estas actividades emplean a cientos de miles de trabajadores en la UE y muestran diferencias relevantes por tecnología, segmento de la cadena de valor y territorio.
Empleo por tecnologías limpias en la UE
La energía eólica es la mayor empleadora entre las tecnologías evaluadas, con una estimación de 273.500 empleos directos en la UE en 2023. El 77% se concentró en operaciones posteriores, como mantenimiento, contratación energética y administración de ventas, seguido de la fabricación.
La solar fotovoltaica superó los 227.000 empleos directos en 2023. Aproximadamente la mitad correspondió a operaciones y el 36% al segmento de construcción, que incluye trabajos de infraestructura, preparación de emplazamientos y conexión a la red, aunque la fabricación fotovoltaica dentro de la UE sigue siendo limitada.
El sector de las bombas de calor empleó a unos 80.100 trabajadores en 2023, con un peso mayoritario de la construcción, que representó el 65% del total, y mantiene un potencial significativo de crecimiento en la UE. El sector de baterías, más reducido, alcanzó alrededor de 33.000 trabajadores, pero fue el que registró el mayor aumento del empleo entre 2018 y 2023; la mayoría de los puestos se concentró en fabricación, mientras la investigación y el desarrollo siguen siendo esenciales para las tecnologías de próxima generación.
Distribución territorial, inclusión y cualificaciones
El empleo en tecnologías limpias presenta una distribución desigual dentro de la UE. Alemania concentra la mayor fuerza laboral absoluta en eólica, con 125.000 empleos en 2023, solar fotovoltaica, con casi 84.000, y baterías, con 12.300, aunque no registra la mayor proporción sobre el empleo total. Portugal, España e Italia lideran los puestos vinculados a bombas de calor, mientras Hungría y Polonia muestran el crecimiento más rápido en baterías.
La AEMA señala que esta concentración suele responder a capacidades industriales y bases de cualificación ya existentes. Una distribución irregular podría aumentar las disparidades regionales si las políticas públicas no favorecen una participación más amplia de los territorios en el despliegue de estas tecnologías.
La expansión del empleo en energías limpias no se está traduciendo de forma automática en mercados laborales inclusivos. La participación femenina oscila entre el 26% en eólica y baterías y el 14% en bombas de calor. Los trabajadores jóvenes, de 15 a 24 años, representaron solo entre el 6% y el 7% de la plantilla en eólica, solar fotovoltaica y bombas de calor en 2023.
La escasez de cualificaciones amenaza el despliegue de tecnologías de energía limpia, especialmente en perfiles técnicos críticos ligados a instalación y construcción, donde la mayoría de Estados miembros notifican carencias. El informe plantea la necesidad de coordinar medidas para ampliar la formación, la recualificación y la disponibilidad de mano de obra a escala suficiente.
La calidad del empleo también varía según la tecnología y el tramo de la cadena de valor. Los salarios en bombas de calor son alrededor de un 40% inferiores a los de la eólica, el sector mejor remunerado de los cuatro. Las funciones de operación y mantenimiento, más frecuentes en la energía eólica, tienden a ofrecer empleo estable y mayor acceso a formación, mientras que los trabajos de construcción e instalación en solar fotovoltaica y bombas de calor dependen más de proyectos, están más expuestos a riesgos físicos como temperaturas extremas y ofrecen menos oportunidades formativas. Y en el caso de la fabricación de baterías, el impacto sobre la salud y la seguridad de los trabajadores, así como sobre las comunidades locales y el medio ambiente, sigue siendo una preocupación persistente.
La UE ha desplegado un marco para fortalecer la fabricación de tecnologías limpias, acelerar su implementación y abordar los cuellos de botella industriales que incluye el Pacto Industrial Limpio, la Ley de Industria de Cero Emisiones Netas, la propuesta Ley de Aceleración Industrial y AccelerateEU, además de instrumentos financieros e iniciativas específicas como la estrategia Battery Booster, orientada a ampliar la capacidad europea de fabricación de baterías.
