Finalizada la interconexión eléctrica submarina de 66 kV entre las islas de Tenerife y La Gomera

Red Eléctrica (REE) ha culminado la obra de interconexión eléctrica submarina entre las islas de Tenerife y La Gomera, un proyecto incluido en la Planificación vigente para reforzar el suministro, impulsar la transición ecológica y aportar mayor autonomía y eficiencia al sistema canario. La interconexión está formada por una línea subterráneo-submarina de doble circuito a 66 kV, con una longitud aproximada de 36 kilómetros, y por dos nuevas subestaciones de 66 kV ubicadas en El Palmar (La Gomera) y en Chío (Tenerife).

La interconexión comprende una línea subterráneo-submarina de doble circuito a 66 kV de 36 km y las nuevas subestaciones de 66 kV de El Palmar y de Chío.

El proyecto ha supuesto una inversión de 145 millones de euros, a la que se suma la ya ejecutada en las subestaciones de Chío y El Palmar, finalizadas en diciembre de 2024 y julio de 2025, respectivamente. Gracias a estas actuaciones se crea el segundo subsistema eléctrico del archipiélago, tras el de Lanzarote-Fuerteventura, integrado en esta ocasión por las islas de Tenerife y La Gomera.

La nueva infraestructura refuerza la calidad y la seguridad del suministro eléctrico en ambas islas y dota a La Gomera de capacidad para generar e integrar un volumen de energía renovable superior a su demanda total. Esto permitirá reducir de forma significativa su dependencia de los combustibles fósiles. Al mismo tiempo, la interconexión posibilita que Tenerife aproveche los excedentes de generación renovable de La Gomera, contribuyendo también a disminuir su dependencia energética exterior y a la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero.

Además, el enlace fortalece la red de transporte eléctrico de la vertiente occidental de Tenerife y representa un avance relevante en la transición energética de Canarias, al permitir una práctica descarbonización del sistema eléctrico gomero y una mayor eficiencia global del sistema conjunto.

Reto técnico con criterios de sostenibilidad

El diseño y la ejecución del tendido del cable han supuesto un importante desafío técnico. Todo el trazado de la interconexión se ha concebido con el objetivo de minimizar el impacto paisajístico y garantizar la máxima protección de la vegetación y la fauna en las zonas afectadas.

El tramo submarino, de unos 36 kilómetros de longitud, alcanza una profundidad máxima de 1.145 metros, lo que lo convierte en el enlace submarino tripolar en corriente alterna a 66 kV más profundo del mundo. Esta circunstancia ha exigido un diseño específico del cable, reforzado con materiales ligeros capaces de soportar las exigentes condiciones del entorno marino en el que se ha instalado.

Por su longitud y complejidad, la llegada del cable a tierra en ambas islas ha requerido soluciones técnicas avanzadas para proteger la biodiversidad de las aguas más someras. Dada la naturaleza singular y heterogénea de los suelos volcánicos, se ha utilizado la técnica de perforación dirigida, que permite introducir el cable en el mar a través de un microtúnel con salida a cientos de metros de la costa, evitando cualquier afección a las comunidades biológicas del litoral.

Subestaciones integradas en el entorno

La infraestructura se completa con dos tramos terrestres, uno en La Gomera y otro en Tenerife, ambos totalmente soterrados, así como con las nuevas subestaciones de El Palmar y de Chío. La subestación de El Palmar se ha culminado recientemente, mientras que la de Chío se encuentra en servicio desde principios de 2025.

Ambas instalaciones incorporan tecnología GIS (Gas Insulated Switchgear), lo que ha permitido integrarlas en el interior de edificios, reduciendo el espacio necesario y minimizando su impacto visual. Esta configuración, junto con el número de posiciones y los equipos específicos con los que cuentan, garantiza la operación y maniobra del enlace submarino con total seguridad.

El diseño arquitectónico de las subestaciones se ha adaptado al entorno paisajístico y agrícola de cada zona. En Chío, la fachada replica los bancales y se mimetiza con los invernaderos próximos, mientras que en El Palmar se utilizan tonalidades que evocan el paisaje gomero y reflejan el origen volcánico de las islas y su vínculo geológico.

Esta actuación forma parte del listado de proyectos financiables por la Unión Europea en el marco del programa NextGenerationEU, incluido en el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia.

 
 
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