Una tesis en la Universidad Politécnica de Cartagena (UPCT) propone alternativas para coordinar la demanda ciudadana con las necesidades de la red eléctrica. Así, se centra en cómo la planificación energética local puede impulsar sistemas energéticos más sostenibles, flexibles y socialmente justos. El trabajo propone estrategias de flexibilidad y sostenibilidad que buscan adaptar la planificación energética local a un escenario de alta penetración de energías renovables.
La tesis de Adelaida Parreño Rodríguez, recién doctorada en el programa de Energías Renovables y Eficiencia Energética de la UPCT, ha sido dirigida por Ángel Molina y codirigida por Alfonso Ramallo, y se ha desarrollado en colaboración con la Universidad de Murcia, la UC3M, la Politécnica delle Marche y la Università degli Studi di Napoli Parthenope. El trabajo ha dado lugar a cuatro artículos en revistas científicas situadas en el primer cuartil de impacto internacional.
La investigación parte de la premisa de que el sistema eléctrico debe ajustarse a un contexto de renovables crecientes, en el que resulta esencial diseñar estrategias de flexibilidad de la demanda. Estas estrategias han de incorporar, de forma integrada, las desigualdades energéticas y las situaciones de vulnerabilidad que se manifiestan en el nivel local, para que la planificación energética local contribuya también a la justicia social.
Estrategias de flexibilidad y planificación energética local
Frente a planteamientos basados en medidas aisladas, la autora propone un marco de planificación energética local que combina dimensiones técnicas, sociales y espaciales. El objetivo es coordinar las necesidades de la ciudadanía con las exigencias presentes y futuras de la red eléctrica, reforzando al mismo tiempo la sostenibilidad del sistema energético. Entre las alternativas destacadas figura la colaboración entre administraciones y ciudadanía para compartir el autoconsumo de energía fotovoltaica procedente de edificios públicos y viviendas.
Este modelo de autoconsumo compartido se plantea como herramienta para reducir la vulnerabilidad energética y reforzar la flexibilidad del sistema. La caracterización del comportamiento térmico de los edificios pasa a considerarse un recurso de flexibilidad, mientras que el análisis de las comunidades energéticas se configura como instrumento de coordinación local, alineado con los principios de planificación energética local y sostenibilidad.
Las estrategias propuestas se han validado mediante casos de estudio reales en Madrid y Murcia, seleccionados para comprobar su viabilidad en distintos contextos locales. En el caso de Madrid, la aplicación de una estrategia de comunidad energética basada en coordinación local e integración social permitió cuantificar los ahorros obtenidos en la factura eléctrica por las personas participantes.
