El Instituto Tecnológico de la Energía (ITE) ha alcanzado avances significativos en su proyecto Hedera, enfocado en desarrollar electrolizadores más eficientes y duraderos para la producción de hidrógeno renovable, acercando este vector energético a costes competitivos. La iniciativa, financiada por Ivace+i y la Unión Europea a través del programa operativo FEDER Comunidad Valenciana 2021–2027, busca transformar la forma en que los equipos trabajan con energías renovables variables, como la solar y la eólica.

El proyecto Hedera se centra en superar uno de los grandes retos del hidrógeno verde: la degradación de los electrolizadores PEM, dispositivos que separan moléculas de hidrógeno y oxígeno del agua mediante electrólisis. Hasta ahora, esta tecnología ofrecía hidrógeno de alta pureza, pero con costes elevados y vida útil limitada.
Avances en hidrógeno renovable, electrolizadores PEM y electrodos
En la fase intermedia, el ITE ha desarrollado nuevos electrodos PEM optimizados tras exhaustivas pruebas en laboratorio y campañas de ensayo, con el objetivo de reducir la degradación, mejorar la eficiencia y minimizar el uso de materiales críticos.
Además, el proyecto ha completado prácticamente un modelo de comportamiento y degradación de electrolizadores, que permitirá simular cómo operan los sistemas ante variaciones de intensidad propias de la energía solar y eólica. Este modelo servirá para definir estrategias de operación que prolonguen la vida de los equipos y reduzcan los costes asociados al hidrógeno renovable.
Hedera también ha intensificado la colaboración con empresas para validar los resultados en condiciones reales de mercado, probando materiales y algoritmos de control, así como posibles escenarios de implementación industrial. Según el ITE, los avances hasta ahora confirman que la operación con renovables genera variaciones inevitables de intensidad que afectan directamente a la durabilidad de los electrolizadores, y el proyecto trabaja para minimizar ese impacto mediante nuevas estrategias de gestión.
Con estos desarrollos, el ITE refuerza su papel en la transición energética, contribuyendo a que el hidrógeno verde sea una alternativa competitiva, eficiente y sostenible en el marco de la descarbonización y la integración de energías renovables en la industria y la movilidad.
