El documento ‘Seguimiento del ODS 7: Informe sobre el progreso energético’, que incluye nuevos datos de 2023 y 2024, muestra que, si bien la mayoría de las regiones se acercan al acceso universal, el progreso en África subsahariana se ha ralentizado significativamente y el ritmo de electrificación debe triplicarse para lograr el acceso universal para 2030. A pesar de estos desafíos, el informe destaca un progreso alentador en varias áreas de la energía sostenible. En concreto, la energía renovable continuó su fuerte expansión, representando más del 30% del consumo mundial de electricidad; mientras que la capacidad de generación de energía renovable alcanzó un récord mundial de 544 vatios por persona.
El documento ha sido publicado por responsables del ODS 7, la Agencia Internacional de la Energía (IEA), la Agencia Internacional de Energías Renovables (Irena), la División de Estadística del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas (DESA de la ONU), el Banco Mundial y la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Según el informe, el acceso universal a la energía asequible, fiable, sostenible y moderna sigue lejos de cumplirse: 655 millones de personas no tienen electricidad y unos 2.000 millones utilizan combustibles y tecnologías contaminantes para cocinar, con riesgos directos para la salud y el bienestar. África subsahariana concentra la mayor parte de estas carencias, con más de 560 millones de personas sin electricidad y 970 millones sin acceso a soluciones limpias de cocina.
Brechas de acceso eléctrico y cocina limpia en el ODS 7
En 2024, la tasa mundial de acceso a la electricidad se mantuvo estancada en el 92%, mientras que el crecimiento anual se redujo a la mitad respecto a la década anterior. El déficit rural en África subsahariana ha aumentado de 376 millones de personas en 2010 a 447 millones en 2024, lo que sitúa a las poblaciones rurales entre los colectivos más rezagados. Para cumplir el Objetivo de Desarrollo Sostenible 7, el progreso tendría que acelerarse hasta el 1,3% anual.
La cocina limpia continúa siendo la mayor brecha energética, al afectar aproximadamente a una cuarta parte de la población mundial. El informe refleja una diferencia marcada entre zonas urbanas y rurales: el 89% de la población urbana dispone de acceso a tecnologías y combustibles limpios para cocinar, frente al 56% de quienes viven en áreas rurales. Si no se refuerzan las medidas, 1.800 millones de personas podrían seguir dependiendo en 2030 de carbón vegetal, leña, queroseno, carbón u otros combustibles contaminantes.
La situación es especialmente crítica en África subsahariana, donde el número de personas sin acceso a cocina limpia podría alcanzar los 1.000 millones en 2027. La contaminación del aire en los hogares asociada a estas prácticas provoca alrededor de 3 millones de muertes al año.
Avances en energía sostenible
Las renovables ya representan más del 30% del consumo eléctrico mundial y la capacidad renovable instalada alcanzó un máximo global de 544 vatios por persona. Sin embargo, su peso en calefacción y transporte sigue siendo limitado, y persisten fuertes desigualdades: los países de renta baja registran 33,6 vatios por persona, frente a 1.224 vatios por persona en los países de renta alta.
La eficiencia energética avanza por debajo del ritmo necesario. La intensidad energética mundial se situó en 3,76 megajulios por dólar estadounidense, pero la tasa de mejora cayó del 2,4% en 2022 al 1,5% en 2023. El documento vincula el refuerzo de las medidas de eficiencia con la reducción de la demanda, los costes y las emisiones.
Los flujos financieros públicos internacionales destinados a energía limpia en países en desarrollo crecieron de forma marginal, desde 24.400 millones de dólares en 2023 hasta 24.600 millones en 2024. En los países menos desarrollados, en cambio, la financiación cayó hasta 3.700 millones de dólares, un 11% menos que el año anterior. La financiación basada en deuda representó cerca del 80% de los flujos en 2024, mientras que las subvenciones supusieron el 13%, la financiación mediante capital el 2% y las garantías de riesgo el 5%.
Despliegue renovable distribuido y asequibilidad
El informe sitúa la expansión de las renovables nacionales como una vía para reforzar la seguridad energética, mejorar la asequibilidad y avanzar en objetivos climáticos y de desarrollo. Las soluciones renovables distribuidas, como la solar aislada de la red y las minirredes, se presentan como opciones de coste competitivo para ampliar el acceso eléctrico y ya atienden a cientos de millones de personas. La cocina eléctrica, el bioetanol y el biogás también ganan peso como alternativas renovables escalables para diversificar las soluciones de cocina limpia.
La asequibilidad sigue siendo una barrera central. Incluso cuando existe infraestructura, muchos hogares no pueden asumir las tasas de conexión, el cableado o los servicios energéticos básicos. El informe señala la necesidad de subsidios focalizados, mecanismos financieros innovadores y soluciones de electrificación de menor coste para llegar a las comunidades que aún no tienen acceso.
Entre las prioridades transversales figuran un liderazgo político más sólido, una mayor coordinación entre sectores y señales regulatorias claras para diversificar las matrices energéticas, reducir la dependencia de importaciones fósiles y reforzar la resiliencia macroeconómica ante disrupciones en las cadenas globales de suministro. El informe se presentará a responsables políticos el 8 de julio de 2026, tras la revisión en profundidad del ODS 7 en el Foro Político de Alto Nivel sobre Desarrollo Sostenible de Nueva York.
