El proyecto FLOW ha demostrado, tras cuatro años de investigación y pruebas en entornos reales, que la recarga inteligente y bidireccional de vehículos eléctricos puede contribuir a gestionar restricciones en las redes eléctricas europeas, reducir costes de carga y emisiones, y facilitar el despliegue creciente de esta movilidad.
La iniciativa fue financiada en el marco del programa Horizonte Europa, con un presupuesto total cercano a 10 millones de euros, y reunió a 30 actores europeos vinculados a la movilidad eléctrica desde un enfoque colaborativo multisectorial. Sus trabajos se centraron en activar la flexibilidad de los vehículos eléctricos mediante mercados locales de flexibilidad, recarga inteligente, recarga bidireccional y sistemas de gestión energética.
Las demostraciones, desarrolladas en distintos contextos europeos, también subrayaron la necesidad de soluciones sencillas para los usuarios, herramientas de previsión fiables y marcos regulatorios que permitan escalar los servicios de flexibilidad.
Demostradores de flexibilidad en redes eléctricas
Entre los pilotos del proyecto, el demostrador de Menorca destacó por su singularidad en Europa. La prueba mostró el potencial de un mercado local de flexibilidad basado en recarga inteligente para gestionar congestiones en la red de baja tensión, un aspecto especialmente relevante en una isla con una demanda eléctrica marcada por fuertes variaciones estacionales.
En Copenhague, FLOW probó la recarga inteligente en entornos residenciales y públicos, los acuerdos de conexión condicional y la interoperabilidad del vehículo a red. En Roma, el proyecto demostró un servicio de flexibilidad a nivel de transporte eléctrico a partir de conductores residenciales de vehículos eléctricos, además del potencial de reducción de carga asociado a los acuerdos de conexión condicional.
El piloto de Praga se centró en la gestión energética de edificios comerciales. En este caso, se comprobó cómo un sistema avanzado de gestión energética puede coordinar la carga de vehículos eléctricos, el almacenamiento en baterías y las capacidades de vehículo a edificio. En Dublín, el trabajo abordó el uso eficiente de infraestructura de recarga compartida mediante un sistema de reserva por franjas, orientado a reducir la congestión de cargadores y a mejorar el aprovechamiento de los equipos existentes.
Herramientas técnicas desarrolladas por IREC
El Instituto de Investigación en Energía de Cataluña (IREC) coordinó el proyecto y participó en su desarrollo técnico con herramientas avanzadas para integrar la flexibilidad de los vehículos eléctricos en los sistemas energéticos. Entre sus aportaciones figuran un nuevo algoritmo de degradación de baterías, metodologías de planificación de escenarios especialmente orientadas a responsables de gobiernos regionales, análisis de capacidad de acogida de cargadores para operadores de redes de distribución y herramientas de previsión para simplificar la toma de decisiones de los conductores al cargar sus vehículos.
Estos desarrollos están dirigidos a distintos perfiles del sector, desde operadores de red y operadores de puntos de recarga hasta agregadores y usuarios finales. Su finalidad es facilitar la evaluación de cómo la flexibilidad procedente de vehículos eléctricos y sistemas de almacenamiento puede apoyar a la red, teniendo en cuenta restricciones técnicas, escenarios futuros y el impacto del uso de las baterías.
Josh Eichman lideró FLOW, en el que participaron dos departamentos del IREC en las tareas de innovación: Análisis de Sistemas Energéticos y Sistemas Eléctricos. Los resultados del proyecto indican que la recarga inteligente y bidireccional puede aportar flexibilidad útil a los sistemas energéticos europeos, cada vez más electrificados y con mayor peso de generación renovable, sin comprometer las necesidades de movilidad de los usuarios.