La Comisión Europea ha presentado un Plan de Acción para la Electrificación y una revisión del Régimen de Comercio de Derechos de Emisión de la UE (RCDE UE o ETS, por sus siglas en inglés) para acelerar la transición limpia, reforzar la competitividad industrial y reducir la dependencia de combustibles fósiles importados. La iniciativa plantea evaluar un objetivo indicativo de electrificación del 46% en 2040, con un potencial de reducción de la factura de importaciones fósiles de 260.000 millones de euros anuales para esa fecha.
La propuesta se vincula a la vulnerabilidad que han mostrado los mercados energéticos europeos ante las tensiones geopolíticas. Aunque el 70% de la electricidad de la UE ya procede de fuentes limpias producidas dentro de Europa, la electrificación de la demanda energética se ha mantenido estancada en el 23% durante la última década, especialmente en sectores como la industria, el transporte y los edificios.
Revisión del RCDE UE e inversiones para la descarbonización industrial
La reforma del Sistema de Comercio de Derechos de Emisión de la UE busca mantener su papel central en la transición climática y energética y, al mismo tiempo, adaptarlo a un contexto económico más exigente para la industria europea. Desde su puesta en marcha en 2005, este sistema ha generado más de 270.000 millones de euros en ingresos reinvertidos en innovación, descarbonización industrial y modernización energética, y ha contribuido a reducir un 50% las emisiones en los sectores cubiertos.
La revisión actualiza el factor de reducción lineal, que se situará en el 3,7% para el periodo 2031-2035 y en el 1,7% entre 2036 y 2040. La Comisión Europea plantea una senda más gradual y alineada con el nivel de ambición climática interna. Además, hasta un 2% de créditos internacionales de alta calidad podrá utilizarse para financiar proyectos de descarbonización fuera de la UE y aportar margen adicional entre 2036 y 2040.
El componente inversor tendrá un peso central en el nuevo diseño. El Banco de Descarbonización Industrial contará con 100.000 millones de euros para proyectos a gran escala en Europa, mientras que el ETS Investment Booster estará disponible antes de 2030 como primera fase de ese banco. El Fondo de Innovación del RCDE UE seguirá apoyando primeras aplicaciones comerciales de tecnologías limpias innovadoras y los Estados miembros deberán destinar el 50% de sus ingresos nacionales del RCDE UE a inversiones para descarbonizar los sectores incluidos en el régimen, lo que sumaría más de 100.000 millones de euros antes de 2030.
La asignación gratuita de derechos para las empresas continuará más allá de 2030 y estará más vinculada a inversiones de descarbonización en Europa. La Comisión también propone integrar las absorciones permanentes de carbono en el EU ETS, con el objetivo de ofrecer flexibilidad adicional a los sectores de difícil abatimiento y apoyar el desarrollo de estas tecnologías.
Otra propuesta sobre valores de referencia prevé aumentar la asignación gratuita a la industria por valor de 6.000 millones de euros para el periodo 2026-2030. En los sectores cubiertos por el Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono, la reducción de la asignación gratuita se ralentizará y su eliminación progresiva se extenderá hasta 2038.
El paquete incluye también una reforma de la Reserva de Estabilidad del Mercado para reforzar la previsibilidad de las inversiones, mantener la liquidez y limitar una volatilidad excesiva de precios. La revisión amplía y refuerza el RCDE UE en los sectores de la aviación y el transporte marítimo, y lo extiende a la incineración de residuos.
Electrificación de edificios, transporte e industria
El Plan de Acción para la Electrificación aborda las principales barreras que limitan el paso de combustibles fósiles a tecnologías eléctricas. La Comisión Europea señala que conducir un vehículo eléctrico de batería puede ahorrar hasta un 78% frente a un coche equivalente de combustibles fósiles, mientras que sustituir calderas de gas por bombas de calor puede reducir hasta un 60% la factura media de calefacción de un hogar de la UE.
Entre los obstáculos identificados figuran el diferencial de precios entre electricidad y gas, ya que la electricidad suele costar tres veces más; los plazos de conexión a la red, que pueden prolongarse durante años; la dificultad de muchas tecnologías innovadoras para alcanzar escala comercial, y los incentivos insuficientes para que las empresas sustituyan combustibles fósiles por electricidad.
Para reducir esa brecha, la propuesta sobre facturas eléctricas permitirá a los Estados miembros rebajar cargos de red para determinados grupos de consumidores e impuestos para empresas intensivas en energía. También pretende acelerar el despliegue de contadores inteligentes y evitar que la electricidad soporte una fiscalidad superior a la del gas.
El plan plantea medidas para disminuir los costes iniciales de las tecnologías de electrificación en edificios, transporte e industria. Entre las herramientas previstas figuran esquemas de arrendamiento social, instrumentos financieros del RCDE UE, el Fondo Social para el Clima, el Banco de Descarbonización Industrial y un mecanismo de mercado para calor limpio.
La Comisión Europea considera que la expansión de las redes eléctricas será determinante para habilitar el proceso. El paquete de redes presentado el año pasado aborda las listas de espera para nuevas conexiones y el uso insuficientemente eficiente de la infraestructura existente, y Bruselas considera clave su adopción por los colegisladores antes de final de año.
El Plan de Acción también incluye actuaciones para impulsar soluciones innovadoras de electrificación, desarrollar proyectos de inversión viables y ampliar la capacidad de fabricación en tecnologías limpias. La Comisión Europea plantea un enfoque de cadena de valor que incorpora capacidades laborales y potencial de creación de empleo, con la previsión de que la electrificación pueda generar cientos de miles de puestos de trabajo de calidad.
