Nuevo diseño del mercado de la electricidad en la Unión Europea

La Unión Europea busca un nuevo diseño de mercado energético con el fin de allanar el camino hacia un nuevo acuerdo para los consumidores a través del Paquete Energético Estival.

El diseño del mercado de la electricidad es el conjunto de disposiciones que regulan cómo los agentes del mercado generan, comercian, suministran y consumen electricidad y utilizan la infraestructura eléctrica. El objetivo es que este diseño pueda transformar el sistema energético y permita que los operadores de red, los productores y los consumidores, tanto domésticos como industriales, aprovechen plenamente las nuevas tecnologías.

Los mercados mayorista y minorista deben constituir la base de las decisiones en materia de inversiones y fomentar el desarrollo de nuevos servicios por parte de las empresas innovadoras. En un sector en red como el de la electricidad, un diseño eficaz del mercado requiere una supervisión reglamentaria eficaz, en concreto, gestores de la red de distribución y transporte.

La iniciativa presentada por la Comisión Europea sobre el nuevo diseño del mercado de la electricidad tiene por objeto mejorar el funcionamiento del mercado interior de la electricidad con el fin de que esta se desplace libremente donde y cuando sea más necesaria, obtener los máximos beneficios para la sociedad derivados de la competencia transfronteriza y ofrecer las indicaciones y los incentivos oportunos para activar las inversiones adecuadas, a la vez que integra plenamente el porcentaje cada vez mayor de energías renovables.

Sistema cambiante

El sistema eléctrico europeo se halla en medio de un periodo de cambios profundos. El porcentaje de electricidad producida a partir de energías renovables pasará del 25% en la actualidad al 50% en 2030.

Puesto que la Unión quiere establecer las condiciones para lograr un abastecimiento energético fiable y asequible para todos sus ciudadanos y empresas, y que aquella se convierta en el líder mundial de las energías renovables, dichos cambios van a continuar. En primer lugar. La comisión prevé que habrá que comercializar cada vez más electricidad a través de las fronteras nacionales y ello requiere la cooperación eficaz de todos los agentes del mercado. A medida que la cuota de electricidad producida a partir de energías renovables aumente, las redes deberán contar con capacidad para que la cooperación transfronteriza refleje esta creciente variabilidad de la producción.

Gracias a nuevas tecnologías como las redes inteligentes, los contadores inteligentes, los hogares inteligentes, la autogeneración y los equipos de almacenamiento, los ciudadanos se están capacitando para apropiarse de la transición energética y utilizan estas nuevas tecnologías para reducir sus facturas y participar activamente en el mercado.

Según la Comisión, para crear mercados más flexibles se precisa:

Los productores de energías renovables tienen que poder competir en igualdad de condiciones con los productores de energía convencional. Cuando la ayuda pública siga siendo necesaria para garantizar lo anterior, se podría mejorar considerablemente la eficiencia haciendo converger los regímenes de ayuda a las energías renovables a través de las fronteras, especialmente mediante una mayor cooperación regional.

Acoplamiento de mercados

Se ha avanzado considerablemente en el uso eficiente de la capacidad de la red. El denominado «acoplamiento de mercados» (la venta de electricidad junto con la capacidad de interconexión, en vez de por separado) en amplias zonas de Europa y el cálculo de la capacidad «basada en los flujos» (tomando más en cuenta el flujo físico real de electricidad en la red europea, que está muy interconectada) han dado lugar a un aumento considerable de la capacidad utilizable de la red.

Para evitar una inversión excesiva en las redes, habrá que utilizar otras opciones de flexibilidad, como la posibilidad de que los consumidores adapten su demanda a las pautas de generación.

Al difundir la producción de energías renovables en toda Europa mediante redes interconectadas, las zonas con una producción elevada pueden compensar a aquellas en que la producción sea menor. Al mismo tiempo, el mercado tiene que ofrecer unos incentivos financieros claros para que la producción de los productores de energías renovables sea lo más previsible posible. Además, en periodos de baja producción y precios altos, los consumidores pueden ayudar a colmar el déficit reduciendo su demanda, mientras que el mercado tiene que garantizar que se les compense adecuadamente esta función.

Consumidores minoristas

En la actualidad, la mayoría de los consumidores de la UE no tienen acceso a la información sobre la evolución de los costes económicos y medioambientales del uso de la energía en distintos momentos.

La mayoría de los consumidores minoristas pagan, a veces sin saberlo, una prima por la estabilidad, que encarece la energía y requiere del consumo de más combustibles fósiles de los que necesitamos. Sin embargo, algunos consumidores eligen contratos que aprovechan los altibajos del mercado y ahorran en sus facturas gracias a contratos dinámicos y contadores inteligentes.

Otro obstáculo que impide a los consumidores disfrutar plenamente de la actual transición energética es la dificultad para comparar las facturas y la publicidad de las empresas energéticas, lo que anima a los consumidores a seguir con su proveedor actual. Mientras que los mercados mayoristas son cada vez más transparentes y competitivos.

Así, según estima la UE, los consumidores tienen que poder actuar como compradores y vendedores; las empresas innovadoras han de ofrecerles nuevos servicios basados en unas normas de facturación y publicidad más claras y comparables que faciliten el cambio de proveedor, así como también por medio del acceso a unos instrumentos de comparación de precios fiables y pertinentes y con la potenciación de su gran poder de negociación mediante regímenes colectivos (por ejemplo, cambio de proveedor colectivo, cooperativas de energía).

Los consumidores deben tener libertad para producir y consumir su propia energía en condiciones justas para ahorrar dinero, proteger el medio ambiente y garantizar la seguridad del suministro.

Por último, los consumidores que se hallen en situaciones de vulnerabilidad o de pobreza energética y los hogares con menor capacidad para modificar su demanda o convertirse en «prosumidores» deben ser protegidos de modo eficaz durante esta transición y recibir una asistencia selectiva para mejorar la eficiencia energética de sus viviendas.

Autoconsumo

En la actualidad, gracias a la considerable reducción de los costes tecnológicos, los consumidores pueden producir su propia electricidad in situ a partir de fuentes de energía renovables (por ejemplo, solar y eólica) y consumirla toda o una parte de ella, ya sea inmediatamente o en diferido, mediante un almacenamiento de energía a pequeña escala (por ejemplo, una bomba de calor o una batería). De esta forma, los consumidores que producen pueden ahorrar dinero generando su electricidad en vez de comprarla, e incluso inyectar en la red el excedente de electricidad no consumido.

El autoconsumo puede ayudar a reducir las pérdidas en la red, ya que la electricidad se produce y se consume de forma local. También puede reducir los costes del sistema energético; por ejemplo, la producción de energía fotovoltaica solar en los países soleados en el momento de máxima demanda ocasionada por el aire acondicionado. Por último, el autoconsumo puede ayudar a movilizar la inversión privada para financiar la transición energética.

Al mismo tiempo, el autoconsumo puede plantear nuevos problemas y reducir los ingresos de los operadores de redes. La red también puede necesitar ajustes tecnológicos para mantener la seguridad y la fiabilidad. La Comisión ha enumerado las mejores prácticas para ayudar a los países de la Unión a fomentar el autoconsumo rentable.

Almacenamiento

El funcionamiento seguro de la red se ha vuelto más difícil debido al rápido crecimiento de las energías renovables variables y los productores y consumidores deben poder responder a este desafío de flexibilidad y estar motivados para ello. La integración del almacenamiento en el mercado de la electricidad hará que aumente aún más la flexibilidad necesaria: la electricidad deberá almacenarse cuando haya un excedente y los precios estén bajos y deberá liberarse cuando la producción sea escasa y los precios altos, suavizando la producción variable de energía.

Protección de consumidores y datos

La legislación de la UE ya otorga a los consumidores de energía amplios derechos, y hacer que estos derechos se cumplan sigue siendo una prioridad. Además, la Comisión estudiará la posibilidad de crear nuevas normas energéticas específicas en el marco del Reglamento sobre la cooperación para la protección de los consumidores. También destinará recursos para mejorar el seguimiento de la pobreza energética en toda la Unión y difundir las mejores prácticas para ayudar a que los ciudadanos de todas las profesiones y condiciones sociales disfruten de esta transición.

El uso eficaz de los sistemas de contadores inteligentes requiere el tratamiento de datos personales, por lo que debe tenerse cuidado para proteger dichos datos y garantizar la seguridad. La Comisión recomienda un planteamiento de «seguridad y protección de los datos mediante el diseño».

Próximas etapas

Tras una consulta pública sobre el diseño del mercado de la electricidad, la Comisión preparará propuestas legislativas en el segundo semestre de 2016. Pueden preverse posibles modificaciones de la normativa del mercado interior, de la Directiva sobre energías renovables, de la Directiva sobre eficiencia energética y del Reglamento sobre infraestructuras.

Asimismo, la Comisión seguirá trabajando con las partes interesadas para crear instrumentos que permitan a los consumidores participar activamente en el mercado, determinando normas mínimas de información sobre la facturación y la protección de datos.

 
 
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